Sánchez: El alumno que se inventa las lecciones
"España va bien". Lo dijo Aznar en su día. Lo repite todos los días Pedro Sánchez. Por la economía. Por la supervivencia del náufrago. Por la falta de autocrítica. Crece el PIB y disminuye el paro a cifras desconocidas desde 2008. Incontestable. Todo mérito suyo, claro.
Ya saben ustedes que hay alumnos listillos que, cuando no se saben una lección, estiran hasta donde pueden lo poco que conocen e inventan el resto. Hay que aparentar que saben. Claro que luego viene el profesor, que casi siempre sabe más que el alumno y se conoce todas las triquiñuelas, y pone las cosas en su sitio.
¿Cuál es la radiografía real, la lección que no se sabe, o que no quiere saber, el presidente? El PIB ha crecido casi el doble que el de la eurozona, pero el PIB per cápita, que mide mejor el alza y su reparto, se resiente y está por debajo de la media europea. Somos varios millones más de ciudadanos, trabaja más gente, pero los salarios, salvo el mínimo, han crecido muy por debajo del empleo y del coste de la vida. Y la media por cabeza baja.
El 80% del empleo total creado y el crecimiento del PIB se debe a la incorporación de población inmigrante, casualmente en los puestos peor cualificados y peor pagados. Uno de cada cinco empleos está ocupado por extranjeros y solo el 2% percibe una pensión. Y alguno los quiere echar.
Cada vez hay más trabajadores a tiempo parcial —tres millones— o en pluriempleo —600.000—, no porque quieran, sino porque no hay otra cosa o para poder llegar a fin de mes. La cifra de fijos discontinuos es un misterio que la vicepresidenta Díaz oculta y no se atreve a revelar. La afiliación de empleadas del hogar vuelve a niveles de hace 14 años. Y la vicepresidenta quiere reducir la jornada laboral y avanzar hacia la semana de cuatro días. Pagan los empresarios, los autónomos y las familias.
¿Viven mejor los españoles? Algunos sí, sin duda, pero lo diga el presidente o su porquero, es falso que hayan ganado poder adquisitivo, a pesar de las políticas sociales y del SMI. Las familias no han recuperado el nivel de 2019, la cesta de la compra se ha disparado y ha subido el precio de la energía. Todo es más caro y no se cobra más.
El turismo sigue siendo la primera industria nacional y este año llegarán 100 millones de visitantes. Pero ese crecimiento no es mérito de Sánchez ni del Gobierno, sino del sector. El alza es similar a la de otros años. El tejido productivo español es débil, y los Fondos Europeos no han tenido el papel transformador esperado. Mala gestión, desvío de fondos a empresas públicas y falta de transparencia.
El crecimiento del gasto público y de la deuda ha alcanzado cifras récord. La Seguridad Social señala una quiebra real. El absentismo laboral cuesta 30.000 millones al año. La productividad crece, pero está mermada por trabas administrativas. Y la presión fiscal sigue creciendo: 10.000 millones más hasta abril, la mitad por IRPF.
Eso sin hablar de la vivienda, los servicios públicos colapsados, la corrupción en el partido que gobierna y en el Gobierno que no gobierna, de la irresponsabilidad del fiscal general del Estado, de la burocracia y exceso normativo (hasta 370 regulaciones horarias), de la parálisis legislativa o de las leyes tumbadas: los Presupuestos desde 2023, el decreto anti apagones, la reducción de jornada, la reforma judicial...
Solo seis leyes y ocho decretos aprobados en este periodo de sesiones.
Los trabajadores y las familias no llegan a fin de mes, mientras las empresas dispararon sus beneficios un 20,8% en 2024 y van igual en 2025. Gracias a las lecciones que se inventa Pedro Sánchez, bajo la inspiración áulica de José Luis Rodríguez Zapatero.
España va bien, muy bien.