El cinismo acampa en Podemos

La ministra de Igualdad, Irene Montero, posa para los fotógrafos tras la aprobación de la ley trans, este jueves, a la salida del Congreso de los Diputados, en Madrid. La ley trans ha salido adelante este jueves en el Congreso con los apoyos del PSOE, Unidas Podemos y el bloque de la investidura tras superar las discrepancias entre los socios de Gobierno y parte del movimiento feminista por las diferencias de criterios sobre los menores trans y la autodeterminación de género. EFE/Unidas Podemos/Dani Gago SOLO USO EDITORIAL/ SOLO USO PERMITIDO PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA/ (CRÉDITO OBLIGATORIO)
La ministra de Igualdad, Irene Montero, posa para los fotógrafos tras la aprobación de la ley trans, este jueves, a la salida del Congreso de los Diputados, en Madrid. La ley trans ha salido adelante este jueves en el Congreso con los apoyos del PSOE, Unidas Podemos y el bloque de la investidura tras superar las discrepancias entre los socios de Gobierno y parte del movimiento feminista por las diferencias de criterios sobre los menores trans y la autodeterminación de género. EFE/Unidas Podemos/Dani Gago SOLO USO EDITORIAL/ SOLO USO PERMITIDO PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA/ (CRÉDITO OBLIGATORIO)

Auto designados "comités de salud pública" a la manera de aquellos de cuando la Revolución Francesa, Podemos y su posterior mutación en Unidas Podemos irrumpió en la vida política española colocando el listón sobre las conductas de relación entre los sexos. Ante cualquier denuncia, el lema: "hermana yo sí te creo" fue elevado a la categoría de axioma. Ahora sabemos por el sumario judicial abierto contra Íñigo Errejón por presunta agresión sexual y por las denuncias que también señalan como acosador a Juan Carlos Monedero, otro de los fundadores de Podemos, que era un código riguroso hacia afuera pero laxo hacia dentro.

En 2024 cuando empezó a circular un runrún -calificado de "bulo"-sobre las supuestas prácticas acosadoras del camarada Juan Carlos Monedero, Ione Belarra, suprema sacerdotisa del "Me Too", le envió un mensaje en términos que abonan el cinismo de fondo que late en todo este asunto: "Es una indecencia lo que hacen. Un abrazo fuerte". Ahora ha trascendido que, por aquél entonces, la dirección del partido ya tenía noticia de denuncias a nivel interno. Entonces las taparon y ahora, en palabras de Belarra, las justifican arguyendo que callaron para "proteger a las víctimas". Podemos, que ya era Unidas Podemos, se había proclamado como el sancta sanctorum del feminismo patrio, expendedoras de carnés de corrección política en materia de comportamientos de género.

Callar para "proteger a las víctimas" en la práctica se traducía en no denunciar al presunto agresor. Suprema manifestación de cinismo que contradice la letra y el espíritu de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra de Violencia de Género, cuya finalidad es prevenir, sancionar, erradicar este tipo de violencia y -no menos importante-: prestar asistencia a las víctimas. Perseguían , denunciaban y señalaban agresiones y micromachismos por todas partes y las que tenían cerca, las ocultaban. Dicho sea sin olvidar la presunción de inocencia que ellas a tantos han negado pero que también asiste a los mencionados "padres fundadores" de Podemos.

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