Regularizar sin cuentas

Prometer es fácil… hacer números, bastante menos.
Prometer es fácil… hacer números, bastante menos.

La regularización masiva de inmigrantes está en marcha y, aunque esta semana el Tribunal Supremo celebrará una vista tras la denuncia presentada por la organización Hazte Oír, el Gobierno no ha detallado públicamente el impacto económico de esta decisión en los servicios públicos y en la cuenta de gastos del Estado.

Sanidad, educación, servicios sociales y vivienda atraviesan ya una etapa de fuerte presión presupuestaria. Resulta, por tanto, razonable preguntarse si existe una memoria económica detallada que cuantifique el coste de incorporar a más de un millón de personas —cifra reconocida por la ministra Elma Saiz— como nuevos beneficiarios potenciales de prestaciones y servicios.

Uno de los focos del debate es el Ingreso Mínimo Vital, cuyo coste ronda los 20.000 millones de euros. En paralelo, el certificado de vulnerabilidad se ha convertido en una herramienta clave para acceder a ayudas públicas, lo que incrementa la relevancia de calcular con precisión el impacto de nuevas incorporaciones al sistema.

Vivienda: el gran cuello de botella

La vivienda constituye otro frente abierto. El Banco de España y distintos expertos vienen alertando del desequilibrio estructural entre oferta y demanda. El déficit acumulado de vivienda disponible supera las 700.000 unidades necesarias cada año para atender la creación de nuevos hogares.

En las grandes ciudades y sus áreas metropolitanas, el acceso al alquiler y a la compra se ha convertido en una quimera. La escasez de oferta presiona los precios al alza y alimenta un riesgo creciente de tensión social.

Presupuestos prorrogados y fondos europeos

España afrontará en 2026 el cuarto ejercicio consecutivo sin Presupuestos Generales del Estado aprobados. Según datos de la Intervención General del Estado, en 2025 se habrían ejecutado más de 75.000 millones de euros sin control parlamentario derivado de nuevas cuentas públicas.

Además, parte de los fondos europeos se habrían destinado a financiar pensiones, IMV, educación o vivienda, por importe aproximado de 15.000 millones. El Gobierno sostiene que se trata de recursos disponibles y legalmente aplicables, aunque desde Bruselas se han solicitado aclaraciones sobre su utilización y sobre la estrategia de reducción del déficit.

También ha generado debate la no deflactación de la tarifa del IRPF como mecanismo indirecto de consolidación fiscal, una práctica que algunos economistas consideran poco transparente.

Un debate pendiente

La cuestión de fondo no es solo jurídica o política, sino presupuestaria: ¿existe una planificación económica clara que acompañe a la regularización?

Sin cifras desglosadas, memoria económica pública y previsiones a medio plazo, el debate queda incompleto. En un contexto de servicios tensionados y cuentas prorrogadas, la transparencia resulta imprescindible para evitar desconfianza entre ciudadanos y operadores económicos.

La política migratoria puede tener un componente humanitario y estratégico. Pero, para sostenerse en el tiempo, necesita también planificación financiera rigurosa y control parlamentario efectivo.


 

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