Gastronomía

Dónde comer bien en los Valles Pasiegos: Las Piscinas, un clásico imprescindible

Cocina casera, respeto por el producto y una bodega que marca la diferencia
Uno de los platos del restaurante. / A.E
Uno de los platos del restaurante. / A.E

n Cantabria es bien sabido que se come bien, pero todavía existen lugares que sorprenden incluso a los paladares más exigentes. Uno de ellos es Las Piscinas, un restaurante situado en Villacarriedo, en pleno corazón de los Valles Pasiegos, que se ha convertido en una referencia imprescindible para quienes buscan cocina casera de alto nivel, una bodega excepcional y un ambiente familiar con más de tres décadas de historia.

Pese a su nombre, que puede llevar a engaño, Las Piscinas no tiene nada de banal. El restaurante se encuentra junto a las piscinas municipales de Villacarriedo, pero lo que ocurre en su interior lo sitúa entre los mejores restaurantes de Cantabria para los amantes de la buena mesa y, especialmente, del buen vino.

Un proyecto familiar con más de 30 años de historia

Fundado en 1991, el restaurante es el resultado de un proyecto familiar que ha sabido mantenerse fiel a sus raíces. El alma del local se apoya en tres pilares fundamentales: Ildefonso Fernández (Fonso) y su hermano Juanjo, responsables de la sala y la bodega, y María Jesús López (Chus), al frente de los fogones.

Gracias a este equilibrio, Las Piscinas de Villacarriedo ha logrado transformar un restaurante de pueblo en una parada obligatoria en los Valles Pasiegos, atrayendo tanto a vecinos como a viajeros y aficionados al vino de toda España.

Cocina tradicional basada en producto y temporada

La cocina de Las Piscinas destaca por su respeto al producto local y a la temporalidad, con platos que conectan directamente con el entorno. La carta arranca con propuestas del mar y de la tierra como anchoas de Cantabria, rabas de chipirón, gambas al ajillo, croquetas caseras o un emblemático bonito en escabeche de vermut, convertido en uno de los platos más reconocidos de la casa.

A partir de ahí, la oferta se vuelve más contundente, con recetas que triunfan mesa tras mesa como los huevos con patatas y foie, los callos de wagyu, las albóndigas caseras, los judiones con hongos, el cocido montañés por encargo o pescados como el cachón en salsa, la corvina a la sal o la merluza en tempura.

En el apartado de carnes, sobresalen el chuletón de vaca vieja, las chuletillas a la brasa, el lechazo, el cochinillo asado o las carrilleras de cerdo ibérico, platos que refuerzan la fama del restaurante como uno de los grandes templos de la cocina tradicional cántabra.

Los postres caseros, como la tarta de queso, el flan de queso, la tarta de galleta o las natillas de turrón, completan una experiencia gastronómica que deja huella.

Una de las mejores bodegas de Cantabria

Si la cocina es uno de los grandes atractivos, la bodega de Las Piscinas es, para muchos, el verdadero motivo del viaje. Fonso y Juanjo han construido una bodega con más de 300 referencias, que recorre las principales denominaciones de origen de España y se abre también a vinos internacionales.

En ella conviven Riojas, Riberas del Duero, albariños, godellos, jereces, champagnes de pequeños productores, vinos del Priorat y una cuidada selección de vinos naturales y de autor. No existe una carta cerrada: el cliente se deja aconsejar, y la experiencia se adapta a cada gusto.

Además, el restaurante cuenta con vinos propios, como Piscinas, un verdejo ecológico, y Alfonsina, un tinto ecológico de la D.O. Manchuela, que refuerzan la identidad del proyecto.

Mucho más que un restaurante de pueblo

El ambiente familiar y cercano, unido a la calidad constante, ha hecho que Las Piscinas de Villacarriedo trascienda su entorno. Prueba de ello es que por sus mesas han pasado artistas y músicos de primer nivel, confirmando que el boca a boca sigue siendo su mejor publicidad.

En definitiva, Las Piscinas es uno de esos lugares que justifican un viaje a los Valles Pasiegos, un restaurante donde comer y beber de lujo en Cantabria, sin artificios, con verdad, producto y una pasión que se nota en cada detalle.

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