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La curiosa historia de este pueblo cántabro que toma su nombre de un hombre grande y barbudo

Sarón, la localidad con mayor número de habitantes del municipio de Santa María de Cayón en Cantabria, ha experimentado una notable evolución desde su nacimiento
Vista general de Sarón. / FB
Vista general de Sarón. / FB

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2023 contaba con una población de 3296 habitantes, convirtiéndolo en el núcleo poblacional más grande del municipio. Situado a 90 metros sobre el nivel del mar, Sarón destaca no solo por su población, sino también por su rica historia y su importancia en el desarrollo económico y social de la región.

El origen de Sarón

El origen de Sarón es relativamente reciente. En 1876, el vecino de La Abadilla, Juan Antonio de Saro y Galván, construyó una venta en terrenos de su propiedad, marcando el nacimiento del lugar. Este primer edificio fue el germen de lo que posteriormente se convertiría en el núcleo de población de Sarón. El nombre del lugar proviene de las características físicas del propio Juan Antonio de Saro, un hombre fornido, alto y con una espesa barba. Los habitantes de La Abadilla, al ver su imponente figura, decidieron llamar a esta nueva colonia Sarón, un nombre que reflejaba la figura de su primer constructor.

En el año 1849, Antonio de Saro y Margarita Antonio Galván eran propietarios de varias fincas en La Abadilla y en lo que sería posteriormente Sarón. Estas tierras eran atravesadas por la carretera general de Guarnizo a Villacarriedo, y más tarde, también por la carretera nacional Bilbao-La Coruña. Fue en este cruce de caminos donde Juan Antonio de Saro y Galván decidió construir su venta, un gran edificio de piedra de sillería, que serviría como parador o venta con cuadras y accesorios para ganado y carruajes.

El auge de Sarón: comercio, transporte y ferias

A medida que el tráfico por las carreteras aumentaba, el pequeño asentamiento de Sarón comenzó a crecer. Junto a la venta, se construyeron otros edificios como una farmacia (1878) y una panadería, que hoy pertenece a los hermanos Acebo. El comercio florecía y, con él, el número de habitantes. Para 1902, se había comenzado la construcción del ferrocarril de Astillero-Ontaneda, con una estación en Sarón, lo que facilitó aún más el acceso a la localidad.

El crecimiento de la población, el auge del comercio y la mejora en el transporte favorecieron que las tradicionales ferias de ganado de La Abadilla (celebradas en honor a San Marcos, San Agustín y San Antonio) se trasladaran al nuevo ferial de Sarón, situado en lo que hoy es el barrio de El Ferial. Las ferias, que se celebraban los días 11 y 22 de cada mes, se convirtieron en un importante evento para los ganaderos del Valle de Cayón y sus alrededores, quienes acudían para comprar y vender ganado.

Asimismo, a lo largo de los años, se instauraron mercados semanales, celebrados todos los viernes, que contribuyeron a consolidar la relevancia económica de Sarón como centro comercial.

Un núcleo en constante crecimiento

Hoy en día, Sarón sigue siendo un punto neurálgico de Santa María de Cayón. Su ubicación estratégica, con acceso a importantes vías de comunicación y su gran población, lo convierten en un referente dentro de la región. El crecimiento experimentado por la localidad ha llevado al aumento de infraestructuras, servicios y comercios, lo que ha mejorado significativamente la calidad de vida de sus habitantes.

A pesar de su modernización, Sarón ha logrado mantener su encanto histórico, con edificios que recuerdan su pasado y su crecimiento a lo largo de los años. La historia de Sarón, desde su humilde comienzo como una venta en una encrucijada de caminos, hasta convertirse en el núcleo más grande de Santa María de Cayón, es un testimonio de cómo las pequeñas iniciativas pueden generar un gran impacto en el desarrollo de una comunidad.

Con el paso del tiempo, Sarón continúa siendo un lugar dinámico, donde el pasado y el presente se entrelazan, y donde la tradición y el progreso se combinan para ofrecer una vida plena a sus habitantes y a todos aquellos que visitan este pintoresco pueblo cántabro.

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