Así es el Versalles oculto que no está en Francia, sino en Cantabria
Convertido en un hotel de lujo donde uno se puede sentir como un miembro de la nobleza, el Palacio de Soñanes fue mandado a construir por un diplomático de Felipe V que se inspiró en los grandes palacetes europeos del siglo XVIII.
Villacarriedo, situado en los bellísimos Valles Pasiegos del sureste de Cantabria, es un pequeño pueblo de apenas 200 habitantes que esconde uno de los mayores tesoros arquitectónicos del norte de España. Su edificio más emblemático es el Palacio de Soñanes, una joya del barroco que se yergue majestuosa entre cabañas de piedra, verdes prados y la calma de los ríos Pas, Pisueña y Miera.
A tan solo 36 kilómetros de Santander, este rincón invita a un paseo pausado entre casas montañesas, balcones floridos y emblemas centenarios como la iglesia, la Cajigona (un impresionante roble) y las Escuelas Pías, un colegio fundado en 1746 que tuvo entre sus alumnos a personajes tan ilustres como el cardenal Luis de la Lastra y Cuesta, el banquero Emilio Botín o el poeta León Felipe.
Una joya barroca inspirada en Italia
El Palacio de Soñanes, hoy hotel de cuatro estrellas, fue mandado construir entre 1718 y 1722 por Juan Antonio Díaz de Arce y Pérez del Camino, diplomático de Felipe V. Con una planta cuadrada, escudos heráldicos, pináculos, gárgolas, y columnas corintias, el edificio recuerda a los palacetes italianos del siglo XVIII.
Su interior alberga una monumental escalera de dos tramos, y su autoría se atribuye al italiano Cossimo Fontanelli, aunque nuevas investigaciones apuntan al arquitecto montañés Francisco La Riva Ladrón de Guevara, ligado a la escuela barroca salmantina con influencias platerescas y churriguerescas.
Restaurado en 2001, el palacio es hoy un lugar donde se puede vivir una experiencia única. Con 30 habitaciones, biblioteca, bar y restaurante que ofrece cocina tradicional cántabra con un toque moderno, también es pet-friendly y acoge eventos, incluidas bodas.
Naturaleza y patrimonio vivo
Más allá de su riqueza monumental, Villacarriedo ofrece un acceso privilegiado a los Valles Pasiegos, ideales para senderismo, rutas a caballo, paseos en quads o vehículos 4x4. Destaca la ruta de La Garma, de unos 6 km, por la ribera del Pisueña, que permite apreciar la arquitectura pasiega tradicional: cabañas de piedra, prados escalonados y cortados calizos.
En los alrededores también se pueden visitar:
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La iglesia de Santa María de Tezanos, de planta de cruz latina (siglo XVII)
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La iglesia de San Juan Bautista de Santibáñez, con un original retablo circular
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El molino harinero de Santibáñez, uno de los más grandes de Cantabria
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La bolera de Santa Ana, considerada la más antigua de la región
En conjunto, Villacarriedo es un destino que combina elegancia barroca, riqueza natural y tradición viva, haciendo de su visita una experiencia única entre los pueblos más encantadores de Cantabria.

