Así es el Portillo de Lunada, uno de los puertos más cerrados de España en invierno
Ubicado en la Montaña Pasiega, dentro del sector más oriental de la Cordillera Cantábrica, el Portillo de Lunada es un paso de montaña que une Espinosa de los Monteros (Burgos) con San Roque de Riomiera (Cantabria). Con sus 1.316 metros de altitud, se posiciona como el tercer puerto de mayor altura de Cantabria, tras San Glorio (1.609 m) y Piedrasluengas (1.354 m).
Este paso de montaña se encuentra flanqueado por dos imponentes cimas: el Pico de la Miel (1.563 m) al sur y el Picón del Fraile (1.619 m) al norte, donde actualmente se sitúa una estación de radares del Ejército del Aire.
Históricamente, el Portillo de Lunada ha sido una vía de comunicación fundamental entre Castilla y Cantabria, utilizada por pastores pasiegos y comerciantes. Sin embargo, su importancia se vio reforzada en los siglos XVI y XVII cuando se convirtió en una zona clave para la industria maderera. La madera obtenida en la zona abastecía a la Real Fábrica de Artillería de La Cavada, uno de los centros de producción de armamento más importantes del Imperio Español. Durante este periodo, se construyeron infraestructuras como el resbaladero de Lunada, una estructura diseñada para deslizar los troncos por la ladera hasta el valle.
Un Paisaje Transformado por el Hombre
A lo largo de los siglos, la actividad humana ha modelado el entorno del Portillo de Lunada. Donde antes predominaban frondosos bosques, hoy encontramos praderías salpicadas de cabañas pasiegas y muros de piedra que delimitan los pastos. Estos elementos conforman un paisaje de gran valor etnográfico, testigo de la vida tradicional de los pastores pasiegos.
A pesar de esta transformación, la zona sigue albergando importantes ecosistemas naturales. Entre ellos destacan los hayedos del entorno, el encinar cántabro y formaciones geológicas de origen kárstico. Todo esto ha motivado su protección dentro del Parque Natural Collados del Asón, declarado en 1999.
Un Paso de Montaña de Alto Riesgo en Invierno
El Puerto de Lunada es famoso por ser uno de los puertos de montaña que más días al año permanece cerrado en invierno. A diferencia de otros pasos de la Cordillera Cantábrica, no es solo su altitud la que condiciona su accesibilidad, sino la gran inclinación de sus laderas, que acumulan grandes cantidades de nieve y presentan un elevado riesgo de aludes.
El invierno de 2012-2013 marcó un récord, con el puerto cerrado de noviembre a abril, un total de seis meses. Esta situación se repite con frecuencia, haciendo del Portillo de Lunada uno de los puertos más difíciles de mantener abiertos en España.
A pesar de las dificultades invernales, el Portillo de Lunada es un destino muy apreciado por excursionistas, ciclistas y motoristas, especialmente en primavera y verano. La carretera que atraviesa el puerto ofrece espectaculares vistas del Valle del Miera y de las Merindades burgalesas, haciendo que la travesía sea una experiencia inolvidable.
Además, sus rutas permiten descubrir joyas naturales como el nacimiento del río Miera, que desciende hacia el norte, o el río Lunada, que alimenta el Trueba y, posteriormente, el Ebro.
Para quienes buscan una conexión auténtica con la naturaleza, recorrer el Portillo de Lunada es una oportunidad para descubrir uno de los paisajes más impresionantes de la Montaña Pasiega, un entorno donde la historia, la geografía y la cultura se entrelazan para ofrecer una experiencia única.

