La alternativa a Cabárceno que encanta a las familias cántabras
En el interior de Cantabria, alejada del bullicio turístico y rodeada de verdes colinas, se encuentra la Piscifactoría de Saro, un rincón singular que combina la tranquilidad de la naturaleza con propuestas educativas y de ocio ideales para disfrutar en familia durante todo el año. Situado en pleno corazón de los Valles Pasiegos, este espacio se presenta como una alternativa perfecta a los parques más conocidos de la región, como Cabárceno o las cuevas de Altamira.
Naturaleza, pesca y aprendizaje en un mismo lugar
A apenas media hora en coche de Santander, este enclave se extiende junto a un manantial de aguas cristalinas que alimenta sus estanques. Aquí, la pesca de truchas se convierte en una experiencia accesible, divertida y didáctica. Los visitantes, grandes y pequeños, reciben el equipo necesario y una breve explicación antes de lanzar la caña. En cuestión de minutos, muchas veces ya se pueden ver los primeros peces picar el anzuelo.
Existen dos modalidades de pesca: la deportiva, en la que los peces se devuelven al agua tras su captura, y la tradicional, que permite al visitante llevarse las truchas para su consumo. Esta actividad, además de recreativa, permite a los más pequeños aprender sobre el ciclo vital de estos peces, la importancia de la conservación de los ecosistemas acuáticos y el respeto por el entorno natural.
Un zoológico pequeño pero sorprendente
La Piscifactoría de Saro no se limita a la pesca. El recinto cuenta con un núcleo zoológico que alberga aves exóticas y especies autóctonas, creando un pequeño universo animal que fascina a todas las edades. Guacamayos, loros, faisanes, pavos reales o grullas africanas son solo algunos de los habitantes alados de este parque.
Especial mención merece la zona de crías y pollitos, una de las favoritas entre los niños, donde pueden observar nacimientos recientes, acariciar polluelos e incluso alimentarlos, siempre bajo supervisión. Esta interacción con animales vivos despierta en los más pequeños una conexión especial con el mundo natural y favorece su desarrollo emocional y sensorial.
Programación y actividades durante todo el año
A diferencia de otros espacios de ocio con limitación estacional, la Piscifactoría de Saro mantiene su actividad durante los doce meses del año. De abril a octubre, sus horarios se amplían desde las 10:00 hasta las 22:30 horas; mientras que entre noviembre y marzo permanece abierto entre las 10:00 y las 18:00. Gracias a esta continuidad, es posible organizar visitas sin necesidad de reserva previa, algo que facilita la planificación espontánea.
Entre sus actividades destacan:
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Pesca de trucha (modalidad deportiva o para consumo)
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Visitas guiadas al parque zoológico
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Zona de pollitos con acceso libre
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Alimentación de aves y peces en horarios programados
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Venta directa de truchas frescas o ahumadas
Este tipo de programación convierte la visita en una jornada completa de ocio activo y educativo, muy valorada tanto por familias locales como por turistas que buscan escapar de los circuitos más saturados.
Una joya escondida en los Valles Pasiegos
El entorno natural que rodea a la piscifactoría es, por sí solo, un motivo de visita. Localizada en uno de los enclaves más auténticos de Cantabria, entre suaves lomas, prados y ríos serpenteantes, la experiencia va más allá del propio parque: es una inmersión en la cultura pasiega, en sus ritmos lentos y en su respeto por el medio ambiente.
La ubicación junto a un manantial natural garantiza no solo la pureza del agua, sino también el bienestar de las especies que allí habitan. En este contexto, la Piscifactoría de Saro se ha consolidado como un modelo de turismo sostenible, educativo y respetuoso, alejado de las grandes masas pero profundamente enriquecedor.
Un lugar para volver
Quienes lo visitan por primera vez suelen coincidir en que es un rincón inesperado y lleno de encanto. No tiene las grandes dimensiones de un parque temático, pero compensa con creces gracias a la autenticidad de su propuesta, la calidez del trato y la belleza del entorno. Es ese tipo de lugar al que se vuelve, al que se recomienda, y que deja en quienes lo descubren el recuerdo de un día sereno, divertido y en contacto directo con la naturaleza.
La Piscifactoría de Saro no es solo un parque, ni solo una granja, ni solo un centro de pesca. Es una ventana abierta al aprendizaje, la biodiversidad y la convivencia familiar en uno de los paisajes más verdes del norte de España.

