¿Sabías que un héroe de La Habana vivió aquí? La historia de este pueblo cántabro
Enclavada entre verdes praderías y marismas del litoral oriental cántabro, Gama, capital del municipio de Bárcena de Cicero, es mucho más que un núcleo administrativo. Este pueblo de tradición ganadera y agrícola alberga algunos de los ejemplos más espectaculares del barroco montañés, con casonas señoriales, palacios cargados de historia y ermitas que salpican sus barrios como testigos del pasado.
Con apenas 600 habitantes, Gama sorprende por su riqueza patrimonial y su tranquilidad rural. A solo 40 kilómetros de Santander y muy cerca de la ría de Treto y las marismas de Santoña, se convierte en un lugar perfecto para quienes desean conocer la Cantabria más auténtica, entre arquitectura noble, campos abiertos y memoria viva.
Palacios que narran historias
El corazón monumental de Gama está en sus palacios barrocos, muchos de ellos declarados Bien de Interés Cultural. Destacan especialmente:
-
Palacio de la Colina (siglo XVIII): con torre, casona y una impresionante portalada coronada por escudo y ancla naval, fue residencia de Don Juan Antonio de la Colina y Rasines, marino célebre en la defensa de La Habana. Su ubicación frente a la iglesia de Santa María refuerza su presencia dominante en el barrio de la Iglesia.
-
Palacio y Capilla de Rugama: ejemplo sublime del barroco montañés, mandado construir por Don Lorenzo de Rugama, figura clave de la marina y la política del siglo XVIII. Torre, casona, capilla y portalada forman un conjunto arquitectónico de gran elegancia y simbolismo heráldico.
-
Palacio de Londoño: situado en el barrio de Lamadrid, este edificio noble del siglo XVIII fue fundado por un caballero de Alcántara que partió al Perú. Su imponente balcón y la riqueza de escudos nos hablan de alianzas familiares y poder colonial.
-
Palacio de Arredondo: torre robusta y nobleza en piedra, vinculada a cargos eclesiásticos y militares. El linaje de los Arredondo dejó huella también en la vecina Limpias y en las órdenes de Santiago y Calatrava.
-
Casa y Capilla de Juan Valle Rozadilla: conocida por su espectacular portalada barroca, más famosa aún que la propia casa, y que exhibe un escudo con una frase inolvidable: "Por la caza que cazó, mi sangre se derramó".
Iglesias y ermitas con alma
La iglesia parroquial de Santa María, construida en el siglo XVII, es el templo más monumental del municipio. Su planta de salón, bóvedas de crucería y gran torre prismática configuran un espacio solemne, que guarda en su interior un retablo churrigueresco del año 1710.
Por todo el término municipal se encuentran ermitas rurales que reflejan la religiosidad popular y el arte de cada época:
-
Ermita de San Roque, en el barrio Bodega, y ermita de San Pedro, en Lamadrid, ambas del siglo XVIII.
-
La desaparecida ermita de San Antonio, trasladada a Hoz de Anero.
-
Y la ermita de Santa María de las Nieves, en el hermoso enclave de Vidular, compartido con los municipios de Voto y Hazas de Cesto.
Campo, marisma y tradición
Gama conserva su alma rural intacta. La ganadería y la agricultura siguen siendo actividades esenciales, visibles en cada prado, cuadra o mercadillo local. La conexión con la tierra no es solo económica, también es cultural. Aquí, la piedra y el paisaje se funden con la historia de los linajes que marcaron la vida de la comarca.
La cercanía con las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, uno de los humedales más importantes del norte peninsular, añade un valor natural incalculable al entorno de Gama. Un paraíso para los amantes de las aves, la fotografía y las rutas tranquilas entre cañaverales y juncales.
Visitar Gama es viajar en el tiempo, detenerse ante portones centenarios y caminar entre casonas que aún susurran historias de navegantes, escudos y linajes. Es una oportunidad para descubrir una Cantabria menos transitada, pero igual de rica, con patrimonio en cada esquina y belleza en cada rincón. No es necesario alejarse mucho para vivir el arte, la arquitectura y el sabor rural de una tierra con siglos de historia.

