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El Puntal: la lengua de arena que decenas de jóvenes abarrotan cada verano

Un rincón único de Cantabria donde cada verano se cruzan el sol, el mar... y los titulares
Decenas de personas llenan El Puntal cada verano. / X
Decenas de personas llenan El Puntal cada verano. / X

La Playa del Puntal, ese mágico saliente dorado en medio de la Bahía de Santander, se ha convertido en mucho más que un arenal. Es tradición, es ritual, es escenario de reencuentros, de chapuzones inolvidables y también de botellones multitudinarios que, como cada año, vuelven a encender el debate. Este sábado 26 de julio, las imágenes hablan por sí solas: miles de jóvenes abarrotaron la playa en una fiesta espontánea que ha vuelto a repetirse como cada verano.

Una playa con dos almas: calma y oleaje

Ubicada en el municipio de Ribamontán al Mar, El Puntal es una playa singular. Dos kilómetros y medio de arena dorada, flanqueada por las aguas tranquilas de la bahía por un lado, y el mar abierto del Cantábrico por el otro. Una auténtica joya natural que se extiende como una lengua entre dunas y vistas imponentes.

La zona sur, donde desembarcan las lanchas de la empresa Los Reginas, es ideal para quienes buscan tranquilidad, aguas calmas y arena fina. Es perfecta para familias, para niños pequeños, o para quienes simplemente desean tumbarse al sol frente a una de las mejores panorámicas de la ciudad de Santander. Por el contrario, quienes cruzan las dunas y se adentran hacia el norte, encuentran la cara más salvaje del Puntal: oleaje fuerte, ambiente nudista y un aire de libertad que se respira con cada brisa salada.

Cómo llegar al Puntal: en barca o caminando

La playa no es accesible en coche, lo que añade un halo de exclusividad natural. Existen dos formas de llegar:

  • En lancha desde Santander: La forma más popular y pintoresca. Las barcas de Los Reginas conectan la ciudad con la playa en apenas 10-15 minutos. Zarpan desde el Palacete del Embarcadero y operan cada 30 minutos durante los meses de verano. El precio es de 5 € ida y vuelta y la última lancha regresa a las 20:00 h en temporada alta.

  • A pie desde Somo: Si prefieres un paseo con aroma a mar, puedes acceder caminando desde la Playa de Somo, cruzando todo el arenal hasta llegar al saliente. El trayecto es de unos 2 km. Ideal para los madrugadores o quienes desean disfrutar de una jornada completa.

Tradición local, verano tras verano

Ir al Puntal es una costumbre muy santanderina. Año tras año, miles de personas repiten el ritual: coger la barca, echar crema, tumbar la toalla y olvidarse del mundo. "No fallamos nunca", repiten muchos lugareños, que reconocen que este rincón les regala algunos de los mejores días del verano.

¿Dónde comer en el Puntal? Los chiringuitos lo petan

A pesar de ser una playa virgen, El Puntal cuenta con dos chiringuitos muy populares:

  • Chiringuito El Puntal (Tricio): El más cercano al embarcadero. Famoso por sus ensaladas de tomate, pescados frescos y ambiente vibrante. Por la noche organizan cenas con música y barca privada incluida desde Santander. El plan es tan codiciado que en marzo ya es difícil conseguir mesa para julio.

  • Chiringuito El Capricho: Un poco más apartado, pero con igual encanto. Suele estar algo más tranquilo y es ideal para un picoteo con vistas.

Si prefieres algo más sencillo, llevar un bocadillo de tortilla desde la ciudad sigue siendo el mejor truco. ¿Dos recomendaciones locales? El Bar El Quebec o el Bodi en Santander: auténticos clásicos para llevar a la playa.

Un paraíso con sus luces... y sus sombras

Cada verano, El Puntal también protagoniza titulares por los botellones multitudinarios que se organizan espontáneamente. El de este fin de semana ha sido descrito por algunos vecinos como "una hecatombe", mientras otros lo viven como parte inevitable del espíritu libre del lugar. Sea como sea, es difícil no rendirse al encanto de esta lengua de arena única.

Consejos finales para disfrutarlo al máximo

  • Ve pronto si vas en fin de semana, las lanchas y los aparcamientos en Somo se llenan rápido.

  • Llévate protector solar, agua y gorra: no hay sombra natural ni servicios de alquiler.

  • Respeta las zonas de baño y las áreas nudistas: hay espacio para todos los gustos.

  • Cuidado con el oleaje si vas con niños o no eres buen nadador.

  • Y por supuesto: llévate tu basura de vuelta. Un paraíso así merece ser protegido.

El Puntal no es solo una playa. Es un paisaje, una experiencia y un lugar al que se vuelve. Ya sea en una lancha con vistas al Palacio de la Magdalena o descalzo por las dunas, cada visita es diferente y, a la vez, siempre especial.

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