turismo

Estas dos lagunas están escondidas en lo alto de Cantabria y guardan un secreto centenario

Los pozos de Noja./ FB
En lo alto de las montañas que separan Miera y Liérganes, al pie de Las Eguinzas y cerca de Peña Pelada, se ocultan dos lagunas artificiales que en su día fueron clave para el desarrollo energético de la zona: los Pozos de Noja

Aunque hoy su función original ha desaparecido, el lugar conserva un aura especial que mezcla historia, patrimonio industrial y una belleza natural intacta.

Un paisaje con memoria hidráulica

Los Pozos de Noja no son lagunas naturales, sino pequeños embalses construidos a principios del siglo XX con un objetivo muy concreto: abastecer de agua las turbinas hidroeléctricas que generaban electricidad para Liérganes y alrededores. Aprovechando hondonadas naturales en la montaña, la empresa Electra Pasiega levantó estas presas a más de 700 metros de altitud, alimentadas por el agua del deshielo y la lluvia, que se recogía a través de canales tallados en las laderas del Picón del Marmojo y Peña Pelada.

Hoy en día, los pozos aún se conservan, aunque con menor volumen de agua debido a la colmatación natural y al deterioro parcial de las presas. La estructura del pozo inferior, por ejemplo, es todavía visible desde la parte norte, mientras que los restos de los canales que transportaban el agua pueden identificarse si se conoce el terreno.

 La “fábrica de la luz” de los valles pasiegos

El sistema de producción energética ideado por Electra Pasiega era relativamente complejo para su época. El pozo superior alimentaba una primera turbina, situada al pie del monte. Desde allí, el agua continuaba su descenso hacia una segunda turbina ubicada junto a la carretera entre Liérganes y San Roque, en un punto aún conocido como “la fábrica de la luz”. Estas infraestructuras, aunque abandonadas, siguen visibles y conservan un gran valor histórico.

En 1945, Electra de Viesgo absorbió a Electra Pasiega y los sistemas antiguos fueron quedando obsoletos, pero gracias a ellos, Liérganes disfrutó de alumbrado moderno antes que muchas otras zonas rurales.

Una ruta entre cabañas pasiegas y miradores

Hoy, los Pozos de Noja se han convertido en un destino perfecto para senderistas y amantes de la naturaleza. Existen varias rutas que conducen hasta ellos, muchas de ellas atravesando cabañas pasiegas tradicionales y paisajes de alta montaña cántabra. Aunque el terreno puede ser exigente en algunos tramos, el esfuerzo se ve recompensado con creces por las vistas y la sensación de aislamiento.

Además, hay un mirador natural en las inmediaciones que ofrece panorámicas espectaculares de los valles cercanos, ideales para disfrutar en silencio o con cámara en mano.

Una joya escondida del patrimonio industrial rural

Los Pozos de Noja no solo representan un lugar pintoresco para una excursión, sino que conservan la memoria de una época en la que las pequeñas empresas locales fueron capaces de suministrar energía a toda una comarca desde lo alto de una montaña.

Es, sin duda, un enclave que aúna naturaleza, historia y arquitectura olvidada, y que merece un lugar en las rutas alternativas por Cantabria. Un rincón que, aunque en silencio, sigue contando historias.