restaurantes de cantabria

De las gyozas al arroz: así se come en uno de los restaurantes más famosos de Cantabria

Una de las hamburguesas del restaurante. / C.R.
Con platos que combinan técnica, sabor y producto local, Romy Casa de Comidas se ha convertido en uno de los restaurantes más interesantes de Cantabria oriental

En Romy Casa de Comidas, situada en Bádames (Voto), la cocina se entiende como un ejercicio de equilibrio entre tradición, producto y creatividad. La propuesta no busca fuegos artificiales innecesarios, sino construir una experiencia gastronómica sólida, coherente y reconocible, donde cada plato tiene sentido y responde a una idea clara. Este enfoque es el que ha llevado al restaurante a ser distinguido con un Solete, un reconocimiento que subraya una trayectoria basada en la constancia y en el cuidado por el detalle.

Una cocina donde el producto marca el camino

Desde el primer bocado se percibe una cocina que respeta el ingrediente, lo potencia y lo acompaña con técnica y criterio. El aperitivo es ya una declaración de intenciones: un pan de gambas con brandada de bacalao, aromatizado con pimentón y aceite, que destaca por su elegancia y su equilibrio. Es un inicio sutil, pensado para despertar el apetito sin saturar.

A continuación aparecen propuestas como las croquetas de queso Oro de Prases, enriquecidas con anchoa Rezumar, siracha y ajo tierno. Son croquetas de sabor intenso, pero perfectamente armonizadas, en las que cada elemento se reconoce sin eclipsar al resto. Un ejemplo claro de cómo combinar producto local con matices contemporáneos.

Platos que definen la identidad de la casa

Entre los platos que mejor representan el estilo de Romy Casa de Comidas se encuentra el tartar de tomate, aguacate y mango, acompañado de langostinos crujientes, crema agria, cebolla encurtida y polvo de aceituna. Fresco, complejo y bien estructurado, se ha convertido en uno de los grandes éxitos de la carta.

Otro de los imprescindibles es la lasaña crujiente, una elaboración original que se construye por capas: guacamole y lombarda en la base, tomate con setas en el nivel intermedio y carne de cerdo en la parte superior, todo ello rematado con una crema de queso y queso rallado de Cantabria. Un plato que sorprende tanto por su presentación como por su profundidad de sabor.

Carnes, arroces y elaboraciones con personalidad

La carta también apuesta por productos menos habituales, como el corte de petaca de vaca, poco frecuente en restauración y que aquí se presenta especialmente tierno y jugoso, acompañado de patatas, berenjenas asadas y un delicado toque de foie. Es una muestra del interés por ofrecer cortes diferentes, tratados con respeto y precisión.

Destaca igualmente el arroz de carrilleras, elaborado con jugo de carne y cebolleta ecológica de Mi Huertuca. Aunque forma parte del menú semanal, su nivel lo sitúa perfectamente a la altura de un plato de carta, tanto por intensidad como por equilibrio.

No faltan otras propuestas como gyozas, mini brioches rellenos de costilla, pulpo, pescados del día y diferentes tipos de carne, configurando una oferta amplia pero bien medida, pensada para distintos gustos y momentos.

Postres a la altura del conjunto

El final dulce mantiene el nivel de la experiencia. Postres como el crumble de chocolate blanco con piña o el mascarpone con fresas cierran la comida con ligereza y precisión, demostrando que el cuidado por el detalle se extiende hasta el último plato.

Un referente gastronómico en la comarca

Con valoraciones sobresalientes en Google y Tripadvisor, Romy Casa de Comidas se ha consolidado como un punto de referencia gastronómico en la zona oriental de Cantabria. La combinación de calidad del producto, técnica bien aplicada, ambiente acogedor y un servicio atento explica por qué el restaurante suele estar lleno y por qué quienes lo visitan repiten. Un lugar donde la cocina se disfruta sin artificios, pero con personalidad y carácter propios.