La carta no cambia, pero siempre hay algo nuevo: el restaurante más especial de Cantabria
Ubicada en Solares (Cantabria), La Tienda de Pedro García es mucho más que un restaurante: es un pedazo vivo de historia que se saborea en cada rincón. Fundada originalmente en 1926 como un colmado, y reconvertida en restaurante en 1996, este establecimiento conserva intacta la esencia de sus orígenes, manteniendo el mobiliario, la distribución y el alma de aquel comercio de antaño. Aquí, la gastronomía se funde con la memoria, y el tiempo parece detenerse para rendir homenaje a la cocina tradicional.
Un espacio con alma y autenticidad
Nada más cruzar la puerta, el comensal se sumerge en un ambiente auténtico y acogedor, donde la historia está presente en cada detalle. El bar, situado en el antiguo despacho de la tienda, cuenta con mesas de mármol originales perfectas para un aperitivo o una comida informal. En la antigua trastienda, hoy reconvertida en un íntimo comedor, apenas cuatro mesas invitan a disfrutar de una experiencia gastronómica tranquila y personal.
Cocina tradicional con producto de calidad
La propuesta culinaria de La Tienda de Pedro García se basa en una cocina de mercado honesta y sabrosa, elaborada con productos de calidad y un profundo respeto por las recetas de siempre. La carta es estable pero dinámica, ya que se complementa cada día con sugerencias fuera de carta que varían según la temporada y la disponibilidad de los mejores ingredientes.
Entre los platos imprescindibles destacan:
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Tabla de fritos caseros, con croquetas de queso azul y bacalao, huevos con bechamel, rollitos de jamón y queso, y rabas.
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Revuelto de algas, gambas y oricios, una delicadeza marina con sabor a Cantábrico.
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Embutidos ibéricos de bellota, cecina de León y quesos cántabros y manchegos de primer nivel.
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Conservas gourmet, como las anchoas de Santoña, ventresca de bonito, espárragos de Navarra y pimientos de piquillo.
Pescados, carnes y guisos de toda la vida
El apartado de raciones y platos principales sigue una línea igualmente contundente:
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Pulpo a la gallega, suave y con el punto justo de pimentón.
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Cocochas de merluza rebozadas, cremosas y sabrosas.
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Bacalao en salsa casera y pimientos rellenos de marisco o carne, clásicos infalibles.
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En carnes, no faltan las carrilleras de cerdo estofadas, el entrecot de vaca o el solomillo de pato.
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Mención especial merecen las mini hamburguesas de wagyu, jugosas y llenas de sabor.
Postres caseros para terminar con dulzura
Como buen templo del sabor, en La Tienda de Pedro García el postre no se improvisa. Todos son 100% caseros y elaborados con mimo:
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Tiramisú cremoso y equilibrado.
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Arroz con leche tradicional, con el punto justo de dulzor.
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Tarta de queso, tarta de chocolate, suflé de albaricoque y helados artesanales completan una propuesta dulce ideal.
Para acompañar estos manjares, el restaurante cuenta con una cuidada bodega de más de 100 referencias, con vinos nacionales de diferentes denominaciones de origen, ideales para maridar con la variedad de platos que ofrece la casa.
En La Tienda de Pedro García no hay televisión ni estridencias. El ambiente invita a la conversación, a la pausa y al disfrute. Con una capacidad para 40 comensales, una terraza exterior, y un precio medio que ronda los 25-30 €, este lugar es perfecto para una comida íntima, una cena entre amigos o una escapada gastronómica con sabor a autenticidad.
La Tienda de Pedro García no es solo un restaurante, es una cápsula del tiempo gastronómica, donde se honra el pasado a través del sabor. Aquí, cada bocado cuenta una historia y cada rincón invita a quedarse. Un lugar donde el picoteo es arte y la tradición, un compromiso. Volverás. Y más de una vez.