Así es la villa burguesa más impresionante de Cantabria que pocos conocen
Ubicada en la Avenida Ramón Pelayo número 1, en pleno núcleo urbano de Solares, la Villa Arras constituye uno de los ejemplos más singulares de la arquitectura residencial de finales del siglo XIX y principios del XX en Cantabria. Este elegante inmueble de tres plantas y semisótano, incluido desde 2001 en el Inventario del Patrimonio Cultural de Cantabria, refleja con fidelidad los gustos y formas de vida de la burguesía acomodada de la época dorada del balneario local.
Una arquitectura con ecos coloniales
Villa Arras fue concebida con una marcada influencia de las arquitecturas coloniales, muy en boga entre las élites económicas del periodo, especialmente aquellas ligadas al regreso de indianos y al auge del turismo termal. Su diseño se caracteriza por una cuidada simetría en la distribución de vanos, que se abren generosamente en todas las fachadas, con el propósito de maximizar la entrada de luz natural. Este rasgo revela no solo una aspiración estética, sino también una voluntad higienista y moderna, coherente con las ideas progresistas de la época.
Las fachadas presentan marcos moldurados en los vanos y están divididas por impostas decorativas que delimitan cada piso. Destacan especialmente los miradores y balcones de madera, así como los porches situados en las fachadas sur y oeste, que refuerzan el carácter representativo y social del edificio. Estas zonas de transición entre el exterior ajardinado y el interior residencial cumplían funciones tanto ornamentales como prácticas.
Detalles decorativos y materiales nobles
Uno de los elementos más distintivos de Villa Arras es su uso ornamental de azulejos pintados, presentes en los esquinales superiores de la construcción, lo que aporta color y refinamiento. En los primeros niveles y el semisótano, estas esquinas se refuerzan con piedra de sillería, al igual que los marcos de los vanos inferiores, dando solidez y prestancia a la base del edificio. Los accesos principales se realizan mediante escalinatas monumentales, de un tramo en la fachada sur y de dos tramos en la fachada oeste, subrayando el valor ceremonial de la entrada.
Un jardín histórico con especies singulares
Además de la edificación en sí, la finca ajardinada que rodea la villa es un patrimonio natural de notable valor. Alberga ejemplares arbóreos centenarios y de gran porte, propios de la jardinería romántica de la época. Entre ellos destacan:
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Un tilo monumental de 3,30 metros de perímetro, visible desde el acceso principal.
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Un tulipífero de Virginia (Liriodendron tulipifera) de 2,80 metros de circunferencia.
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Un tejo de Irlanda, asociado a connotaciones simbólicas y funerarias.
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Ejemplares de criptomeria del Japón, magnolios, aligustres del Japón, olmos, encinas, cajigas y fresnos, junto a laureles y cipreses que embellecen y sombrean el entorno.
Este jardín no solo cumple una función ornamental, sino que también refleja el interés botánico y paisajístico que caracterizaba a las residencias de la alta sociedad de principios del siglo XX.
Un símbolo de la Solares burguesa
Villa Arras es más que un edificio histórico: es testimonio arquitectónico del esplendor de Solares como villa termal y como enclave burgués entre siglos. Su valor patrimonial reside en la combinación armónica de elementos estéticos, técnicos y naturales que ofrecen una imagen fiel de una época en la que la salud, la luz, el bienestar y el prestigio social se proyectaban en piedra, madera y azulejo.
La protección legal del edificio y su inclusión en el inventario patrimonial obligan a preservar su integridad arquitectónica y paisajística, para que siga siendo un referente del patrimonio civil y cultural de Medio Cudeyo y de Cantabria en su conjunto.