Dicen que quien prueba sus parrilladas, repite. ¿Te atreves a comprobarlo?
En el corazón del municipio de Ajo, uno de los enclaves costeros más populares del norte de Cantabria, el Restaurante Carlos III lleva más de medio siglo siendo un referente de la cocina tradicional cántabra. Fundado en 1970, este negocio familiar ha sabido combinar como pocos el apego por las raíces gastronómicas con una evolución constante hacia propuestas más completas, espacios cuidados y una experiencia para todos los sentidos.
Cocina de raíces, entorno inmejorable
Lo primero que sorprende al llegar al restaurante Carlos III es su enclave. El local se integra en un amplio jardín que invita al relax y a la desconexión. En medio de este espacio verde se encuentra su famosa barbacoa, decorada con objetos que evocan la cultura montañesa, desde utensilios tradicionales hasta referencias etnográficas que homenajean el pasado rural de la región. Allí se asan algunos de los platos estrella: chuletón, solomillo o lechazo, que luego se sirven en generosas raciones.
El restaurante también ofrece espacios íntimos y originales como sus cubas de vino reconvertidas en reservados, pensadas para celebraciones en petit comité con familia o amigos. A esto se suma un comedor de grandes dimensiones ideal para bodas, comuniones o eventos especiales, así como una pérgola acristalada perfecta para tomar un aperitivo o una copa al atardecer.
Menús cerrados para darse un homenaje
Uno de los principales atractivos del restaurante son sus menús cerrados para dos personas, que incluyen platos elaborados y maridados con vinos de calidad a un precio muy competitivo:
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El Menú nº1 (66€ por pareja) arranca con un emparedado de espárrago con vichyssoise de setas y atún, seguido de un espectacular arroz con bogavante y postre casero. El menú incluye vino D.O. Rueda o crianza y café.
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El Menú nº2 (70€ por pareja) propone una combinación más carnívora, con ensalada gourmet, pimientos rellenos de marisco, croquetas, torpedo de langostinos y un suculento chuletón de un kilo con patatas y pimientos, seguido de postre y vino.
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El Menú especial parrillada (100€ por pareja) es todo un festín del mar: ensalada con jamón, pudin, y una parrillada de mariscos (centollo, nécoras, langostinos, cigalas, bogavante…). También incluye postre, vino y café.
Carta para todos los gustos: desde parrilla hasta marisco
Además de los menús cerrados, Carlos III ofrece una carta amplia y variada, ideal tanto para compartir como para elegir platos a la carta. En los entrantes, destacan los clásicos cántabros como rabas, pulpo a la gallega o en vinagreta, pimientos con anchoas del Cantábrico, ensaladas de marisco y una notable lasaña de verduras para quien busca opciones más ligeras.
Los mariscos y pescados son otro de los pilares del restaurante. Gracias a su barco vivero propio, el producto se sirve siempre fresco. Entre las opciones: almejas a la marinera, colas de santiaguillo, lubina, machote, mero, rape, rodaballo o besugo, que se pueden preparar al gusto del cliente. Las parrilladas de marisco, disponibles desde dos comensales, son uno de los mayores reclamos.
En el apartado de carnes, Carlos III sigue apostando por la tradición: chuletas, chuletillas de lechazo, callos, carrillera ibérica al Pedro Ximénez, manos de cerdo o su rulo de rabo de toro relleno de hongos, una de las especialidades de la casa.
Tablas para compartir: frías y calientes
Un formato muy demandado por grupos o familias son las tablas frías y calientes, ideales para compartir entre cuatro personas:
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La tabla fría reúne productos como jamón y lomo ibérico, centollo, nécoras, pulpo, espárragos, quesos variados, cóctel de marisco y melón.
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La tabla caliente combina langostinos, cigalas, bogavante, dos clases de pescado, patatas fritas, pimientos, lomo de cerdo y solomillo o lechazo.
El toque dulce: postres caseros
Para cerrar la experiencia, Carlos III ofrece una variedad de postres caseros que recuperan los sabores de siempre: flan, cuajada, leche frita, pudin de coco, sorbete al cava, tarta natural, trufas con nata o el emblemático postre de la casa. Los helados artesanos también están disponibles en carta.
Las más de 1.000 reseñas en Google (4,7 de nota media) reflejan el aprecio de los clientes. Muchos destacan la relación calidad-precio, el ambiente familiar y la atención del personal. El arroz, las parrilladas y el chuletón aparecen en prácticamente todas las opiniones como platos estrella.
Ideal para celebraciones y escapadas gastronómicas
Carlos III no es solo un restaurante para el día a día, sino también un lugar ideal para celebraciones, reuniones familiares o escapadas gastronómicas. Su ubicación en Ajo lo convierte en una parada perfecta para quienes recorren la costa cántabra, y su propuesta se adapta tanto a quienes buscan una comida informal como a quienes quieren vivir una experiencia más completa.
Carlos III, con su historia, su mimo al producto y su hospitalidad, es mucho más que un restaurante: es una ventana al sabor de Cantabria en su versión más auténtica. Un clásico que, más de 50 años después, sigue sabiendo a primera vez.

