zona de bajas emisiones

Vuelven las «injustas» multas en la ZBE al día siguiente del fin de las fiestas

Tras las fiestas, vecinos y comerciantes alertan del retorno de multas por la ZBE I Denuncian que el Ayuntamiento prioriza recaudación y celebraciones frente al empleo y el futuro económico

Denuncian que las multas buscan recaudar más que proteger el medio ambiente. / RRSS
Denuncian que las multas buscan recaudar más que proteger el medio ambiente. / RRSS

La plataforma "Salvar Torrelavega de una ZBE ruinosa" ha publicado un texto en su cuenta de Facebook en el que manifiesta su rechazo a la aplicación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en la ciudad. La crítica llega justo después de la finalización de las fiestas patronales, que el alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, definió como «las mejores fiestas de la historia».

Mientras desde el Ayuntamiento se resalta el éxito de las celebraciones, parte de los vecinos, comerciantes, hosteleros y profesionales del municipio advierten de las consecuencias que tendrá la reactivación de las sanciones vinculadas a la ZBE y a las cámaras instaladas en varias calles peatonales.

¿Qué es una Zona de Bajas Emisiones?

La ZBE es una medida de restricción del tráfico que los municipios de más de 50.000 habitantes deben implantar en cumplimiento de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de 2021. Estas zonas buscan limitar la circulación de vehículos más contaminantes en áreas concretas de las ciudades, con el objetivo de reducir emisiones y mejorar la calidad del aire.

En Torrelavega, la puesta en marcha de la ZBE ha venido acompañada de la instalación de cámaras en el centro urbano para controlar los accesos a determinadas calles. El incumplimiento de las restricciones puede derivar en sanciones económicas.

Temor a un aumento de sanciones

En el texto difundido en redes sociales, la plataforma crítica con la medida señala: «Claro… fácil decirlo cuando a uno no le llega ‘el sartenazo’ del Ayto a casa». Según expresan, lo que se avecina no es un récord de participación en fiestas, sino «el de la recaudación por las injustas multas».

El temor de vecinos y comerciantes se centra en que, tras la finalización del periodo festivo, las cámaras vuelvan a registrar infracciones que conllevan sanciones económicas. Durante las fiestas se aplicó una moratoria que redujo temporalmente el impacto de estas medidas, y ahora piden que esa prórroga se extienda hasta la conclusión de las obras de FEVE.

Reclamación de una moratoria más amplia

El colectivo plantea que si durante las fiestas se suspendieron las multas«más justificado es que sigan esas moratorias hasta el final de la obra de FEVE».

Esta solicitud se apoya en la idea de que la actividad económica local —comercio, hostelería y servicios— depende de la facilidad de acceso al centro, algo que la ZBE limita y que, según denuncian, pone en riesgo la viabilidad de muchos negocios.

En su escrito se dirigen al regidor municipal con la pregunta: «O díganos, Sr. Alcalde, ¿es que son más importantes sus fiestas que los miles de puestos de trabajo que aporta el comercio, hostelería, profesionales, para que Torrelavega siga adelante?»

Críticas al modelo de gestión

La plataforma sostiene que es necesario «plantar cara a medidas como la Zona de Bajas Emisiones que son una verdadera agresión a Torrelavega, a sus sectores productivos, al empleo y al bienestar de los ciudadanos». 

Añaden que se trata de decisiones «poco pensadas y adoptadas con otros fines (en este caso, recaudar dinero con las multas y no los supuestos beneficios para el medio ambiente)».

En su opinión, el verdadero riesgo está en que este tipo de medidas afecten directamente al futuro económico de la ciudad, generando incertidumbre en los sectores productivos.

Un debate extendido en toda España

La polémica sobre la implantación de las ZBE no es exclusiva de Torrelavega. En distintos municipios del país, colectivos vecinales y asociaciones de comerciantes han mostrado preocupaciones similares.

Mientras los ayuntamientos destacan los beneficios medioambientales, una parte del tejido económico teme que la reducción de accesos al centro desincentive la llegada de clientes y visitantes.

En ciudades como Madrid o Barcelona, estas medidas ya llevan tiempo en vigor y han generado tanto apoyos como críticas.
Torrelavega se suma ahora a este debate con un escenario particular: la coincidencia de las restricciones con las obras de FEVE, que ya condicionan la movilidad en la ciudad.

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