parking de la carmencita

Otra inversión millonaria del gobierno de López Estrada que no despega

Tras una reforma de 4,6 millones de euros —2 de ellos en fondos europeos— el nuevo aparcamiento en altura apenas llena sus dos primeras plantas | El resto sigue desierto mientras otros parkings se colapsan

Parking de la Carmencita. / A.T.
Parking de la Carmencita. / A.T.

Una semana después de su esperada inauguración, el nuevo aparcamiento en altura de La Carmencita no ha logrado ni de lejos el impacto que el gobierno municipal del PRC-PSOE había prometido. La infraestructura, con 654 plazas de aparcamiento, una inversión de 4,6 millones de euros y parte financiada con fondos europeos, opera hoy muy por debajo de su capacidad real.

Pese a su ubicación estratégica, su carácter gratuito y las mejoras realizadas, solo se ocupan las dos primeras plantas, que equivalen al aforo anterior a las obras. El resto del edificio permanece prácticamente vacío, mientras otros aparcamientos como Pintor Varela, La Lechera o Novalina siguen llenos a diario, con usuarios dando vueltas en busca de un hueco.

Una inversión millonaria infrautilizada

El proyecto se presentó como una solución integral a los problemas de movilidad del centro urbano. Se trataba de duplicar la capacidad anterior, añadir vigilancia, zonas verdes y puntos de carga eléctrica, y facilitar el acceso a quienes trabajan o viven en la zona. Sin embargo, el resultado ha sido, de momento, una obra subutilizada, sin impacto significativo en la descongestión del tráfico ni en la liberación de otros parkings colapsados.

A la falta de usuarios se suma que el ascensor aún no funciona, y los 14 puntos de carga para vehículos eléctricos tampoco están operativos. Tampoco se han realizado campañas de información eficaces que expliquen que el parking es gratuito, seguro y accesible.

El problema va más allá de la técnica. Muchos usuarios ni siquiera sabían que La Carmencita había reabierto, debido a la saturación del resto de aparcamientos de Torrelavega. Otros asumen, erróneamente, que ahora es de pago. Este desconocimiento generalizado pone de manifiesto otro de los fallos recurrentes de la gestión del equipo del alcalde Javier López Estrada: la falta de comunicación eficaz y planificación global en los proyectos urbanos. A esto se suma una evidente desconexión con los hábitos ciudadanos, que no han sido considerados ni evaluados antes de acometer una inversión de semejante envergadura.

Un modelo de ciudad fallido: estética sin funcionalidad

La Carmencita no es un caso aislado. Se enmarca dentro de una política municipal que ha apostado por una “transformación verde” que no conecta con la realidad local. A la implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) —criticada por comerciantes y vecinos por llegar en una ciudad sin niveles preocupantes de contaminación— se suma ahora esta obra millonaria que no resuelve los problemas de aparcamiento, no cambia los hábitos de movilidad y no mejora la experiencia urbana diaria.

La obra incluía, además de las 654 plazas (544 interiores y 110 exteriores), 1.500 metros de zona verde con 39 árboles para generar una "pantalla vegetal". Pero mientras se plantan árboles y se anuncian proyectos sostenibles, los servicios básicos —como el transporte público eficiente, la seguridad, la limpieza o el mantenimiento urbano— siguen sin avanzar.

Otra promesa incumplida del gobierno PRC-PSOE

El parking fue financiado parcialmente con 2 millones de euros procedentes del Programa de Ayudas para Zonas de Bajas Emisiones y Transporte Sostenible, pero la ejecución del proyecto ha quedado lejos de sus objetivos declarados: ni ha mejorado sustancialmente la circulación, ni ha optimizado el aparcamiento urbano, ni ha tenido una acogida destacada entre los vecinos.

Además, el coste real del proyecto, que incluía vigilancia y gestión, sigue aumentando. Esta misma semana se adjudicó por 17.975 euros un contrato a la empresa Grupo Seguser S.L. para controlar los accesos en horario diurno durante 81 días.

Todo ello sin resolver los fallos esenciales: ascensor sin funcionar, cargadores sin conectar, pisos vacíos y ciudadanos desinformados.

Lo que debía ser una solución de ciudad se ha convertido en un símbolo del fracaso de gestión: gasto millonario, baja utilidad, mala planificación y desconexión con la realidad. En lugar de dar respuesta a los verdaderos problemas de Torrelavega —desindustrialización, inseguridad, comercio en crisis, servicios públicos bajo mínimos—, el gobierno de Javier López Estrada (PRC) y su socio del PSOE acumula proyectos que ni transforman ni mejoran la vida cotidiana de los vecinos.

La Carmencita se ha convertido, de momento, en una estructura vacía más que acompaña al relato de una ciudad cada vez más llena de promesas verdes y cada vez más vacía de soluciones reales.

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