«López Estrada miente»: Indignación ciudadana a las puertas del régimen sancionador
A 48 horas de aplicar multas por la Zona de Bajas Emisiones, el alcalde recula entre acusaciones de improvisación, soberbia y desprecio al ciudadano.
La implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en Torrelavega ha vuelto a incendiar el debate político y social en el municipio. A menos de 48 horas de que entrase en vigor el régimen sancionador para los vehículos no autorizados, el alcalde Javier López Estrada anunció un retraso de un mes en la aplicación de las multas. Lo hizo, dijo, «para poder informar mejor a los ciudadanos».
Pero no convenció. La plataforma Salvemos Torrelavega lo ha calificado sin rodeos: «¡Mentira!». En un comunicado contundente, han acusado al alcalde de mentir «nuevamente» a la ciudadanía y de actuar «con la misma improvisación y falta de respeto de siempre».
Una moratoria improvisada en medio del caos informático
Según la plataforma, la verdadera razón del retraso no es la voluntad de informar mejor, sino los retrasos técnicos y fallos informáticos que afectan al sistema REVA, esencial para registrar excepciones, exenciones y autorizaciones. «No han terminado el REVA, la herramienta clave para exonerar sanciones a cientos de comerciantes, familias y hosteleros», explican.
La crítica es directa y feroz: «Esto no es gobernar, es saquear a los vecinos y arrasar el comercio local».
Una ZBE sin planificación ni operatividad real
Los reproches no se quedan en el calendario. Denuncian que a escasas horas de su aplicación no existe un operador claro para el registro de vehículos autorizados, ni información detallada para los ciudadanos afectados. Lo único que hay, dicen, es «soberbia y desprecio al ciudadano».
Para la plataforma, el proyecto de la Zona de Bajas Emisiones se ha convertido en una herramienta puramente recaudatoria, implantada de forma agresiva y sin tener en cuenta el impacto económico en sectores clave de la ciudad.
«Esto no es una ZBE, es una trampa fiscal disfrazada»
La crítica va más allá de lo técnico. «Torrelavega no necesita una trampa fiscal impuesta desde los despachos», denuncian desde la plataforma. «Necesita planificación, diálogo y respeto por los que mantienen vivo el municipio».
Recuerdan que la ciudad ya sufre la ejecución de las obras del soterramiento de FEVE, que complica gravemente la movilidad y el acceso. «¿Cómo se puede implantar una ZBE sancionadora cuando toda la ciudad es ya un laberinto de obras?», se preguntan.
Moratoria total hasta la finalización de las obras de FEVE
La petición es clara: «Exigimos una moratoria total en las multas ZBE hasta que finalicen las obras de FEVE». Señalan que el comercio local, la hostelería y la vida vecinal no pueden resistir otro golpe de gestión sin rumbo. Las restricciones de tráfico en una ciudad mal conectada, con accesos alterados por las obras, solo contribuirán, dicen, a la agonía del pequeño tejido económico local.
«Lo urgente no es castigar, lo urgente es gobernar con cabeza», concluyen.
Un patrón de gobierno: humo, recaudación y soberbia
Para muchos ciudadanos, esta no es una excepción sino una reiteración. Desde la plataforma acusan al equipo de gobierno PRC-PSOE de operar como una «república bananera», sin previsión, sin transparencia y con un único fin: «recaudar sin dar explicaciones».
El caso de la ZBE no es aislado. La reciente denuncia del Partido Popular sobre el agujero de 2,9 millones de euros en las cuentas municipales muestra un patrón más amplio: subida de impuestos, improvisación legislativa y recortes en servicios básicos.
Mientras tanto, Torrelavega asiste, entre atónita y resignada, a lo que algunos ya llaman «el gobierno de la confusión permanente».