El futuro de Solvay en Torrelavega

Arasti insta al Gobierno a respaldar la inversión energética de Solvay

El consejero Eduardo Arasti ha advertido de la importancia de completar la transformación de Solvay para asegurar su competitividad en el mercado global
Concentración de los trabajadores de Solvay a la puerta de la planta de Barreda. / alerta / archivo
Concentración de los trabajadores de Solvay a la puerta de la planta de Barreda. / alerta / archivo

El consejero de Industria y Empleo del Gobierno de Cantabria, Eduardo Arasti, ha reclamado al Gobierno de España una mayor implicación en la transición energética que está desarrollando Solvay en su planta de Barreda, en Torrelavega, al considerar que este proceso es clave para garantizar la continuidad y competitividad de la empresa.

Las declaraciones se producen tras el anuncio por parte de la compañía de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que podría afectar a un máximo de 77 trabajadores, en un contexto marcado por la necesidad de adaptar su modelo energético.

Arasti ha subrayado que esta transformación es “fundamental para que Solvay pueda competir en un mercado globalizado” y ha insistido en que el proceso iniciado debe completarse. “Lo que se empieza hay que acabarlo”, ha afirmado, destacando la importancia de culminar la transición para asegurar el futuro de la planta cántabra.

El consejero ha explicado que este tipo de procesos se han desarrollado con anterioridad en otros países europeos como Alemania, Francia o Italia, donde las industrias completaron su transición energética hace aproximadamente tres años, lo que sitúa a las empresas españolas en desventaja competitiva.

En este sentido, ha defendido que el Gobierno central debería aplicar medidas similares a las adoptadas en otros países europeos, facilitando el apoyo necesario para que Solvay pueda afrontar una inversión estimada en 250 millones de euros destinada a su transformación tecnológica y energética.

Arasti ha advertido además de las diferencias regulatorias entre Europa y otros mercados internacionales, señalando que empresas de países como Estados Unidos, China o Turquía no están sujetas a los mismos requisitos en materia de emisiones de CO₂, lo que, a su juicio, incrementa la presión competitiva sobre la industria europea.

Las declaraciones del consejero se han producido en Santander, antes de presidir un comité industrial para analizar el impacto que la guerra en Oriente Medio puede tener en la economía de Cantabria, especialmente en el ámbito de las empresas electrointensivas.

Estas compañías, cuya actividad depende en gran medida del consumo energético, afrontan un escenario marcado por altos costes de la electricidad e incertidumbre internacional. Según ha indicado Arasti, el precio de la energía en España es significativamente superior al de otros países europeos.

En concreto, ha señalado que en Francia la electricidad para la industria puede ser hasta tres veces más barata, mientras que en Alemania el coste es aproximadamente un 30% inferior. Las diferencias son aún mayores frente a economías como Estados Unidos o China, donde el precio energético puede situarse en torno a la mitad del español.

Ante este contexto, el consejero ha reconocido que resulta difícil prever el impacto exacto del conflicto internacional sobre la industria cántabra, aunque ha advertido de que la situación podría agravarse si no se adoptan medidas a corto plazo.

En este sentido, ha recordado que el encarecimiento energético ya ha tenido consecuencias en el pasado, con casos como el de Ferroatlántica, que se vio obligada a detener temporalmente su producción debido a los elevados costes.

Para el Gobierno de Cantabria, la transición energética de Solvay y el apoyo institucional a la industria electrointensiva se presentan como elementos clave para sostener la actividad industrial y el empleo en la región en un contexto económico cada vez más exigente.

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