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Atascos, caos y peligro: el nudo de Torrelavega fracasa en su primer gran examen

La reciente inauguración del nudo de comunicaciones no evita el colapso en la A-67, que vuelve a convertirse en un punto negro en plena operación salida

Vehículos parados a la altura de Gornazo. / A.E.
Vehículos parados a la altura de Gornazo. / A.E.

No es un hecho aislado ni un simple accidente de calendario. Los atascos registrados esta misma mañana en el tramo de Polanco, apenas una semana después de la inauguración oficial del nudo de Torrelavega, vuelven a poner en evidencia una realidad que ni las obras más ambiciosas han conseguido resolver: la incapacidad estructural de la A-67 para absorber los flujos masivos de tráfico que, como cada verano, saturan las arterias principales de la región.

Pese a los siete años de trabajos y las cuantiosas inversiones destinadas a modernizar el entramado viario del Besaya, el nudo de Torrelavega no ha sido suficiente para evitar el estrangulamiento del tránsito en uno de los tramos más delicados de toda la red cántabra. El efecto embudo que se produce a la altura de Polanco, donde la vía se reduce drásticamente de seis carriles a dos, se ha convertido en un punto crítico que agudiza su peligrosidad con cada operación salida.

Conductores habituales de la zona, consultados por este medio, denuncian el riesgo diario de circular por un tramo que consideran impracticable. Las quejas se multiplican, al igual que las llamadas a una actuación urgente por parte del Ministerio de Transportes y de la Dirección General de Tráfico.

Este nuevo episodio de congestión coincide con el arranque de la primera operación salida del mes de agosto, periodo en el que se espera que circulen cerca de 173.000 vehículos por las carreteras cántabras, según datos oficiales de la DGT. A nivel nacional, las previsiones alcanzan los 6,9 millones de desplazamientos solo este fin de semana, dentro de los 52,9 millones previstos para todo agosto, el mes con mayor volumen de tráfico del calendario estival.

La situación se agrava en otros tramos ya conocidos por su conflictividad, como el de Lantueno, también en la A-67, donde se han producido retenciones intermitentes desde primera hora de la mañana. Paradójicamente, la A-8, en puntos tradicionalmente complejos como el entorno de Castro Urdiales, ha presentado un tráfico fluido a lo largo del día, a pesar de que en Vizcaya hoy es jornada festiva, lo que podría adelantar la salida vacacional de numerosos conductores vascos hacia Cantabria.

La DGT, por su parte, ha reiterado su llamamiento a la prudencia al volante, especialmente tras las cifras alarmantes de siniestralidad del mes de julio, en el que han perdido la vida 111 personas en las carreteras españolas, 36 de ellas motoristas. Una estadística que, lejos de ser un número, constituye una tragedia silenciosa que sigue cobrándose vidas y que obliga a redoblar los esfuerzos tanto en vigilancia como en educación vial.

Para muchos expertos, la problemática de Polanco es el síntoma más visible de un problema más profundo: la falta de planificación integral en la vertebración del territorio cántabro. La inauguración del nudo de Torrelavega, aunque necesaria, se ha revelado insuficiente sin la ejecución simultánea del tercer carril entre Santander y Torrelavega, cuyo retraso sigue comprometiendo la eficacia de todo el eje central de la región.

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