zona de bajas emisiones

La absurda ZBE de López Estrada en Torrelavega: si no cumples esto, no puedes ir al centro

No tienes un SUV contaminante. No vives en una gran ciudad. Pero si tu coche es antiguo o simplemente vienes al centro a comprar, ya formas parte del problema según la nueva ZBE de Torrelavega
Una de las calles afectadas por la ZBE. / A.E.
Una de las calles afectadas por la ZBE. / A.E.

El Ayuntamiento de Torrelavega ha ampliado hasta el 9 de mayo el periodo sin sanciones de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), en lo que ha calificado como una medida de adaptación para vecinos y visitantes. Sin embargo, crecen las voces críticas que consideran esta medida no solo mal gestionada, sino directamente injustificada para una ciudad que no presenta problemas de calidad del aire.

A diferencia de las grandes ciudades donde los niveles de dióxido de nitrógeno (NO₂) o partículas en suspensión (PM10, PM2.5) superan los umbrales europeos con frecuencia, Torrelavega ha mostrado en los últimos años una tendencia clara a la baja en sus niveles de contaminación, gracias a la pérdida de peso industrial, la modernización de vehículos y la menor densidad de tráfico.

Una ciudad sin colapsos de tráfico ni niveles de contaminación preocupantes

Los datos lo confirman. Los informes anuales sobre calidad del aire publicados por el Gobierno de Cantabria y el Ministerio para la Transición Ecológica no sitúan a Torrelavega entre las zonas con peor calidad ambiental. Todo lo contrario: los niveles se encuentran dentro de los límites legales y lejos de los que justificarían medidas restrictivas al tráfico rodado.

A pesar de ello, y por imperativo de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Ayuntamiento se ve obligado a implementar la ZBE. La clave, sin embargo, está en cómo se aplica esa normativa y con qué sensibilidad hacia la realidad local.

Un golpe innecesario al comercio local

Para los comerciantes del centro urbano, la ZBE no responde a una necesidad ambiental real, pero sí amenaza con empeorar aún más la ya grave situación comercial. Las restricciones de acceso a ciertas calles y la confusión generada en torno a quién puede o no circular en la zona están ahuyentando a la clientela habitual, especialmente aquella de mayor edad, que depende del vehículo privado para sus desplazamientos cotidianos.

No hay aparcamientos disuasorios suficientes, ni un sistema de transporte urbano eficiente que compense las restricciones. En la práctica, la medida disuade al consumidor sin ofrecerle alternativas reales.

"Nos están aplicando una normativa como si fuésemos Madrid o Barcelona. Aquí no hay atascos, no hay superávit de coches, y desde luego no hay contaminación como para justificar esto. Pero lo que sí tenemos es un comercio en crisis, y esto solo lo va a empeorar", afirma la propietaria de una tienda de moda en la calle Serafín Escalante.

¿A quiénes no afecta la ZBE en Torrelavega?

Pese a la alarma generada, el Ayuntamiento ha aclarado que muchos conductores están exentos de las restricciones. En concreto:

No afecta si:

  • Tu coche tiene etiqueta ambiental B, C, ECO o Cero emisiones (la mayoría de vehículos matriculados después de 2001).

  • Eres residente en la zona ZBE.

  • Eres propietario de un garaje en la zona.

  • Te diriges a un aparcamiento subterráneo.

Horario de aplicación:

  • De lunes a sábado, de 8:00 a 14:00.

  • Domingos y festivos: sin restricciones.

  • Vísperas de festivo: mismo horario que sábado.

Falta de diálogo y de planificación

Uno de los errores más señalados por los colectivos vecinales y comerciales ha sido la ausencia de participación en el diseño de la ZBE. La medida ha sido anunciada de forma poco clara y sin una campaña pedagógica previa, generando confusión entre conductores y comerciantes.

Tampoco se han ofrecido compensaciones económicas, bonificaciones en transporte público o mejoras visibles en infraestructuras, lo que alimenta la percepción de que se trata de una imposición ajena a las necesidades reales de la ciudad.

La implantación de la ZBE en Torrelavega puede entenderse desde el punto de vista legal, pero no desde el sentido común ni la necesidad ambiental real. Es una medida pensada para entornos urbanos saturados, aplicada en una ciudad que no sufre colapso de tráfico ni picos de contaminación.

Lejos de aportar valor, la ZBE amenaza con convertirse en una traba más para el comercio de proximidad, la movilidad de los mayores y la actividad urbana general, todo ello en un contexto de deuda creciente, desindustrialización y pérdida de atractivo económico.

Si el Ayuntamiento quiere convertir la sostenibilidad en un eje real de transformación, deberá dejar de aplicar políticas miméticas y empezar a diseñar soluciones a la escala real de Torrelavega. Porque una ciudad que no contamina no necesita que se le impongan restricciones, sino que se le devuelvan oportunidades.

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