TENIS

El tenis español, en mínimos: Montecarlo refleja el cambio de ciclo

La 'Armada' española, históricamente una de las más potentes del circuito ATP, vive momentos de declive competitivo
El tenista español, Carlos Alcaraz. / EP
El tenista español, Carlos Alcaraz. / EP

Por segundo año consecutivo —y tercera vez desde 1989— el prestigioso Masters 1000 de Montecarlo contará con apenas cuatro jugadores españoles en su cuadro principal. Una cifra que refleja un preocupante cambio de tendencia en el tenis nacional, que durante décadas fue sinónimo de abundancia en tierra batida.

Los únicos representantes nacionales en la edición de este año serán Carlos Alcaraz, Alejandro Davidovich, Roberto Bautista y Pedro Martínez. Este último llega con dudas físicas, tras retirarse en cuartos de final de Bucarest el pasado viernes, y tiene previsto debutar ante Lorenzo Sonego.

La previa deja fuera a Munar y Ramos

El descenso de nombres en el cuadro final no es una mera casualidad. En la fase previa, Jaume Munar y Albert Ramos-Viñolas no lograron superar la criba. Munar cayó en un intenso partido ante el alemán Daniel Altmaier (7-5, 3-6 y 7-5), mientras que Ramos fue eliminado en su segundo compromiso por el chino Yunchaokete Bu (6-4 y 6-4), quien cuenta con la tutela del técnico español Ricardo Ojeda.

La derrota de Ramos tiene un sabor agridulce: el jugador catalán, finalista en Montecarlo en 2017, había recibido una invitación especial a la previa como reconocimiento a su trayectoria, en un año en el que ha anunciado que será su última temporada en activo. Aquel año perdió la final contra Rafael Nadal, en uno de los últimos grandes duelos españoles sobre tierra.

Alcaraz, la gran esperanza

Con Rafa Nadal aún ausente por lesión, Carlos Alcaraz sigue siendo la gran esperanza del tenis español. A sus 20 años, el murciano es la cabeza visible de una generación que todavía busca su sitio entre los grandes. Junto a él, Davidovich —un jugador tan talentoso como irregular— y Bautista, ya lejos de su mejor nivel, completan la representación junto a un Pedro Martínez que pelea por consolidarse.

El número de españoles en el cuadro no solo es bajo en Montecarlo, sino también en otras citas importantes del calendario. En el próximo Barcelona Open Banc Sabadell, el corte de entrada directo se cerró en el puesto 40 del ranking, lo que ha provocado que solo tres españoles hayan logrado el pase automático: Alcaraz, Davidovich y Martínez.

Carreño, en busca del renacer

Otro nombre ilustre que lucha por volver es Pablo Carreño, quien recibirá una invitación ('wild card') para el torneo barcelonés. El asturiano, actualmente en el puesto 103 del ranking, fue eliminado en octavos de final del torneo de Marrakech a manos de Tallon Griekspoor, y sigue sin encontrar la continuidad que lo llevó en su día al top 10 mundial.

Resta una invitación más por repartir en Barcelona, que podría ser adjudicada a otro español si no la reclama un jugador 'top10', tal como estipula la normativa de la ATP.

¿Cambio de ciclo definitivo?

Más allá de los nombres concretos, lo que muestran los números es una tendencia sostenida: la presencia española en la élite del tenis masculino va menguando. Aunque talentos como Alcaraz o el joven Martin Landaluce prometen mantener viva la llama, el recambio generacional no parece, por ahora, estar al nivel de las épocas gloriosas de Nadal, Ferrer, Verdasco o Robredo.

Montecarlo, uno de los grandes templos de la tierra batida, ya no habla tanto español como antes. Y aunque la historia es cíclica, el momento actual invita a la reflexión en la Real Federación Española de Tenis. Porque si algo ha definido siempre al tenis español, ha sido la profundidad de su banquillo. Y hoy, ese banquillo, empieza a quedarse vacío.

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