Lydia Lozano sobre su relación con Raquel Bollo: "Me lanzó una maldición"
Lydia Lozano, una de las colaboradoras más destacadas del extinto programa Sálvame, ha compartido recientemente en el podcast Estirando el chicle un episodio particularmente tenso que vivió con Raquel Bollo, una de sus antiguas compañeras en el mismo espacio televisivo. Durante su intervención en el podcast, Lydia recordó con detalle un incidente ocurrido cuando ambas coincidieron en el programa y compartían un viaje en taxi. Este relato surgió como parte de una conversación más amplia sobre los momentos difíciles y las tensiones que vivió a lo largo de su carrera en la televisión.
Según relató Lydia, la situación tuvo lugar después de una celebración en la que, como regalo de Navidad, se le entregó un jamón. Tras recibir el presente, la colaboradora se subió a un taxi con destino a su hogar, pero Raquel Bollo, quien también viajaba en el mismo vehículo, insistió en que Lydia hiciera un recorrido más largo de lo necesario, obligándola a desviarse hacia la estación de Atocha, en Madrid, para luego regresar a su residencia. Lydia se mostró reticente a aceptar este cambio de planes y le manifestó a Bollo su desacuerdo con la propuesta. Ante esta negativa, la interacción entre ambas se tornó incómoda y, según Lydia, Raquel le lanzó una maldición en tono de broma, aunque con una aparente carga de animosidad.
"Me lanzó una maldición muy bonita", recordó Lydia durante su relato. La frase en cuestión fue: "Que el jamoncito te salga salado y que no te sirva ni para tortillita francesa", unas palabras que sorprendieron a Lydia, dejándola perpleja por la dureza del comentario. A pesar del tono aparentemente ligero, la frase generó una sensación de incomodidad en Lydia, quien decidió no abrir el jamón que había recibido, por miedo a que efectivamente se cumpliera la profecía de su compañera de trabajo.
Lydia, conocida por su carácter emotivo y su tendencia a mostrar sus sentimientos públicamente, explicó que, ante el deseo de Bollo, optó por guardar el jamón durante un tiempo sin consumirlo. No aclaró si finalmente lo disfrutó o si efectivamente el jamón resultó estar salado, pero dejó claro que no estaba dispuesta a arriesgarse a que la maldición se cumpliera. Este episodio, según Lydia, es solo uno de los muchos momentos de tensión que vivió en su paso por Sálvame, un programa que, a pesar de haberle permitido alcanzar una gran notoriedad, también le dejó vivencias complicadas y conflictos con algunos de sus compañeros.
El incidente con Raquel Bollo se suma a una serie de anécdotas que Lydia Lozano ha compartido a lo largo de su carrera, en las que ha mostrado una mezcla de sentimientos encontrados, entre los momentos de éxito y reconocimiento y los más difíciles, marcados por la enemistad o las discusiones. Este tipo de relatos, que reflejan tanto la cara más humana como la más difícil de la televisión, han sido recurrentes en sus intervenciones en diversos medios.