“La familia de la tele” incendia RTVE: 130 profesionales denuncian el deterioro del servicio público
Una apuesta por el entretenimiento con sabor a cadena privada ha abierto una brecha profunda en RTVE. El programa de Andreu Buenafuente, “La familia de la tele”, ha unido a exdirectivos, periodistas y sindicatos en un rechazo frontal a la dirección actual
El nuevo programa “La familia de la tele”, que pretendía ser una gran apuesta de entretenimiento en RTVE, se ha convertido en el epicentro de una de las crisis más profundas vividas por la Corporación Pública en los últimos años. Lo que comenzó como un formato desenfadado para atraer a nuevos públicos ha desatado una oleada de críticas internas y externas, un enfrentamiento sin precedentes con el Consejo de Informativos y el rechazo de más de 130 históricos profesionales de la casa. Todo, enmarcado en un clima ya tenso por las decisiones del presidente José Pablo López, cuya gestión está ahora en entredicho.
Un formato en el punto de mira
"La familia de la tele" ha sido señalada por no cumplir los mínimos de calidad exigibles a una televisión pública. Así lo denunciaron 132 ex trabajadores históricos de RTVE, entre ellos figuras de la talla de Diego Carcedo y Teresa Gray Carlos, quienes firmaron una carta en la que se adhieren al contundente comunicado emitido por el Consejo de Informativos.
En su escrito, los firmantes acusan al programa de representar un modelo de televisión “incompatible con los valores del servicio público”, apuntando que su tono, sus colaboradores y sus contenidos dañan la credibilidad y la imagen de RTVE.
Audiencias decepcionantes y falta de respaldo
Lejos de justificar su presencia con buenos resultados, los datos de audiencia de “La familia de la tele” han sido alarmantemente bajos, dejando a la dirección de RTVE sin argumentos sólidos para sostener el proyecto frente a la creciente marea crítica. El estreno del programa, tras ser pospuesto en dos ocasiones, no logró conectar ni con el público ni con los trabajadores de la casa.
Cobertura en Roma: la gota que colmó el vaso
El jueves, el programa desplazó a la colaboradora Marta Riesco a Roma para cubrir el cónclave papal, coincidiendo con la elección del nuevo Papa León XIV. Aunque el tono de la cobertura fue más comedido, el hecho de utilizar el micrófono de TVE para una pieza de entretenimiento en un evento informativo de máxima importancia desató la indignación del Consejo de Informativos.
Este órgano reaccionó con una nota tajante, afirmando que lo ocurrido “no representa ni el rigor ni la seriedad que exige una televisión pública” y advirtiendo de que “se está dañando la imagen de marca y la credibilidad de los servicios informativos”.
Crisis institucional y protestas internas
La brecha se ha hecho visible y dolorosa dentro de RTVE. Sindicatos como USO y CCOO RTVE Cataluña han cargado duramente contra José Pablo López, acusándole de implantar un modelo de programación más cercano a las cadenas privadas que a una televisión pública.
La falta de transparencia, el uso de formatos considerados ajenos a la misión de RTVE y la contratación de perfiles mediáticos como Andreu Buenafuente han alimentado el fuego. En palabras del periodista Miguel Ángel Idígoras, “La familia de la tele no es el problema, sino el síntoma de una RTVE colonizada políticamente”.
Críticas incluso desde expresidentes de RTVE
También José Manuel Pérez Tornero, expresidente de la Corporación, ha alzado la voz en redes sociales: “¿Para qué copiar a Telecinco? Para nada: la audiencia prefiere la original”. Añadió que mantener la identidad de una radiotelevisión pública en medio de tanta degradación cuesta, pero es lo único inteligente que puede hacerse.
Lo que parecía una simple polémica televisiva ha destapado una batalla más profunda por la identidad y los principios de RTVE. La crítica de fondo apunta a una transformación de la televisión pública en un canal indistinguible de la oferta privada, con un modelo de gestión “plenipotenciario”, señalado como politizado y ajeno al mandato de servicio público.
Según múltiples voces internas, la situación del presidente José Pablo López “se está volviendo insostenible”, ya que las críticas han dejado de ser privadas o anónimas. Ahora, se expresan con nombres y apellidos, desde dentro y fuera de la casa.