23.06.2024 |
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El condenado por asesinar a su madre en Santander: "no la quería matar, no era yo"

El hombre dice que se "arrepiente" y que "no quería matar" a su madre, pero que en ese momento "no era yo"

Mata a su madre de 80 años en una vivienda

El condenado por asesinar a su madre en Santander: "no la quería matar, no era yo"

La Fiscalía y la acusación particular se han opuesto al recurso presentado por la defensa del hombre condenado a 23 años de prisión por matar a su madre de casi 80 años en el domicilio familiar de Santander, en el que solicita que se reduzca la pena y que se dicte otra sentencia sin la circunstancia de ensañamiento, ya que a su juicio, el asesinato se debió a una "reacción patológica" de su "problema claro de salud mental" y "no fue deliberado".

En opinión de la defensa del condenado, cuyo juicio se celebró el pasado mes de febrero, "no hay pruebas" de que los hechos ocurridos en octubre de 2021 en el piso de la calle Calvo Sotelo se produjesen con "intencionalidad" y "deliberación", razones, entre otras, por las que el jurado popular le declaró culpable por unanimidad y la Audiencia Provincial de Cantabria le impuso una pena de 23 años de cárcel por un delito de asesinato con ensañamiento.

De hecho, el propio condenado, Rafael L., tras defender ambas partes sus posiciones en la vista celebrada hoy en la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) para abordar el recurso de la defensa, se ha declarado "inocente" y ha manifestado que en el momento del asesinato "no era yo", que se "arrepiente" y que "no quería matar" a su madre.

En concreto, en el recurso se solicita una nueva sentencia sin que concurra la circunstancia de ensañamiento, y se declare la exención de responsabilidad, al entender que se da la eximente plena de anomalía psíquica.

Si no prosperara esta petición, la defensa solicita, subsidiariamente, que se le considere autor de un delito de asesinato sin que concurra el ensañamiento y que se le reconozca la eximente incompleta de alteración psíquica, de modo que la pena sea de siete años y medio de prisión.

Finalmente, en caso de que esta segunda petición tampoco sea acogida por el tribunal, pide que se le reconozca la circunstancia atenuante analógica de alteración mental, de modo que la pena quede en 15 años de prisión.

Sin embargo, Fiscalía y acusación particular se han mostrado en desacuerdo, y han insistido en que se desestime y la condena se confirme, ya que, basándose en las declaraciones de los forenses que participaron en el juicio, aunque el hombre "tenía trastornos" de personalidad y de bipolaridad, "eso no afectó", y los hechos fueron "de gran violencia" e "intencionados".

En concreto, han señalado que Rafael L. relató lo ocurrido "de manera detallada" y con el "juicio conservado" -según el informe de los psiquiatras que le atendieron justo después del asesinato-, y diciendo lo que había pensado en aquel momento: "te voy a destrozar".

Además, en base a las declaraciones y las evaluaciones psiquiátricas de los forenses, han defendido que "no hay relación causal alguna" de que los hechos se produjesen por un brote psicótico, y pese a que "nadie niega sus trastornos", el hombre "fue dado de alta a las dos horas de los hechos", cuando un brote, según ilustraron los forenses en el juicio, tiene "una duración mínima de 24 horas".

"No está probado que su capacidad estuviese afectada", ha subrayado la representante del Ministerio Fiscal, quien también ha hecho hincapié en que el jefe de Psiquiatría del Hospital Valdecilla, Jesús Artal, que llevó a cabo un informe pagado por la defensa, "también dudaba de una reacción patológica".

Y es que el abogado defensor ha pedido previamente que el informe de un "prestigioso" psiquiatra como Artal "se tiene que hacer valer", ya que consideraba el trastorno del condenado como "grave" y que afectaba a sus capacidades cognitivas y volitivas, pero, ha dicho, el jurado hizo "caso omiso" de ese informe. "En la sentencia nos estamos olvidando de que es un enfermo mental", ha incidido.

Al respecto, el letrado de la acusación particular (que ejerce el hermano del condenado e hijo de la víctima) ha coincidido con la Fiscalía en su intención de ratificar la condena por un delito de asesinato con ensañamiento, y cree que, aunque "no se duda de su profesionalidad", Artal "no tuvo el suficiente tiempo" para su evaluación, ya que el informe fue realizado días antes del juicio y genera una duda "más que razonable".

HECHOS PROBADOS

Según los hechos probados que refleja la sentencia, el hombre regresó hacia las nueve y media de la noche a la vivienda familiar situada en la calle Calvo Sotelo e inició una discusión con su madre, que estaba a punto de acostarse y "decidió acabar" con su vida. La empujó y cayó al suelo, fracturándose, al tratar de frenar la caída, ambos brazos, ya que padecía una importante osteoporosis.

La víctima entonces quedó tumbada boca abajo, "sin poder incorporarse ni defenderse, a merced del acusado", quien "seguidamente se puso sobre la espalda de su madre, lo que provocó la fractura de todas las costillas por aplastamiento".

"Tras ello, con gran violencia la golpeó, de forma reiterada y empleando diversos objetos, por diferentes partes del cuerpo, con claro ánimo de aumentar el dolor y el padecimiento de su madre". También le propinó varios mordiscos y le arrancó un trozo de oreja.

El jurado consideró probados estos hechos a la vista de las pruebas practicadas en el juicio, entre ellas, la declaración del acusado, que narró en un primer momento cómo se desarrollaron, después dijo no recordar varios extremos, pero, en definitiva, "no ha negado la autoría ni la ejecución de aquellos actos". Además, reconoció en el juicio que su madre "no tuvo forma alguna de resistirse a la agresión".

Junto a ello, la prueba pericial, que señala que la muerte tuvo lugar por asfixia de la víctima como consecuencia de la previa rotura en varios fragmentos de todas las costillas; que no tuvo posibilidad de defenderse, y que tardó en morir después de haber recibido los primeros golpes y aún estaba viva cuando fue objeto del resto del ataque.

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