“Pensé que iba a morir”: Kim Kardashian testifica entre lágrimas
Kim Kardashian declaró por primera vez en el juicio por el asalto sufrido en 2016, relatando cómo temió por su vida y cómo el trauma cambió radicalmente su vida personal y profesional.
Nueve años después de uno de los robos más mediáticos del siglo XXI, Kim Kardashian ha comparecido por primera vez ante la justicia francesa para relatar el atraco del que fue víctima durante la Semana de la Moda de París de 2016. El testimonio de la empresaria, emitido en una abarrotada sala del antiguo Palacio de Justicia, ha estado marcado por momentos de emoción, tensión y la reconstrucción de un episodio que transformó su vida.
El proceso judicial, que comenzó a finales de abril, juzga a diez personas —nueve hombres y una mujer— por el robo a mano armada y secuestro de la estrella estadounidense. El atraco se produjo la madrugada del 3 de octubre de 2016. Cinco individuos, disfrazados de policías, irrumpieron en su suite del hotel No Address, en la Rue Tronchet de París. En menos de diez minutos, inmovilizaron a Kardashian y al vigilante de seguridad, y se llevaron joyas por valor de 10 millones de dólares, incluyendo el anillo de compromiso que le había regalado su entonces marido, el rapero Kanye West.
Vestida con americana negra, falda voluminosa, gafas oscuras y un collar llamativo, Kardashian llegó al tribunal acompañada por su madre, Kris Jenner. Durante casi cinco horas de declaración en la sala Voltaire, designada para grandes procesos judiciales, la empresaria de 44 años relató con voz entrecortada los detalles del episodio. “No sabía qué estaba pasando. Había muchos ataques terroristas en el mundo en ese momento, no sabía si era un ataque”, dijo, refiriéndose a la irrupción de los asaltantes en su habitación.
Entre los momentos más impactantes de su relato, Kardashian afirmó: “Me quedé desnuda y ahí pensé que me iban a violar. Me preparé mentalmente para eso”. Explicó que habló con el vigilante del hotel —también inmovilizado—, preguntándole si iban a morir: “En su mirada no había expresión. Me decía: ‘No lo sé’. Yo le decía: ‘Tengo hijos, tengo que volver a casa’”.
En su testimonio, la influencer recordó que cerró los ojos y rezó por su familia. “Pensaba que iban a encontrarme muerta en la cama”. El tribunal escuchó también una carta de disculpa de uno de los acusados, que padece sordera y tiene dificultad para comunicarse. “Aprecio sus palabras y le perdono, pero eso no modifica mi trauma”, afirmó Kardashian, visiblemente afectada.
Durante su intervención, Kardashian reconoció que su vida ha cambiado por completo desde el robo. Vive con protección permanente dentro y fuera de su residencia, incluso en sus desplazamientos. “Ahora necesito cuatro o seis agentes de seguridad en mi casa para poder dormir”, afirmó. Relató también que su actividad en redes sociales se ha visto alterada: ya no publica en tiempo real, sino que espera cambiar de localización para evitar riesgos.
A pesar del paso de los años, el impacto emocional sigue latente. “Escucho ruidos fuertes y me sobresalto. Un día escuché a varias personas subiendo escaleras y me eché a llorar delante de mis hijos”. Asegura que sigue en terapia y que, aunque perdona, el miedo permanece.
El juicio, que ha despertado gran interés mediático —con más de 500 periodistas acreditados—, se celebra con medidas de seguridad excepcionales. A causa del elevado número de asistentes, la autoridad judicial ha habilitado una sala adicional para seguir las declaraciones, y ha delimitado zonas especiales para las cámaras de televisión.
En la jornada también testificó Simone Harouche, estilista y amiga de Kardashian, quien se encontraba en la habitación contigua durante el atraco. Contó cómo se despertó por un ruido inusual y se refugió en el baño, convencida de que los asaltantes también irían por ella. “Escuchaba gritos y en su voz se notaba el terror. Me di cuenta de que tenía que hacer algo para preservar mi vida y la de Kim”, dijo al tribunal.
Entre los acusados destaca Aomar Aït Khedache, alias “El Viejo”, de 70 años, quien ha admitido su implicación pero niega ser el cabecilla del grupo. Otro de los implicados, Yunice Abbas, también septuagenario, ha escrito un libro titulado Yo secuestré a Kim Kardashian. En su declaración expresó arrepentimiento: “Fue un completo error. Lo lamento mucho. Ella está traumatizada, nunca pensé en eso”.
Además de los ejecutores del robo, están siendo juzgados cómplices como el conductor que trasladó a Kardashian aquella noche. Se sospecha que filtró información clave al grupo. El vigilante del hotel también se presenta como víctima y parte acusadora, alegando que quedó traumatizado tras el suceso.
Los errores cometidos por los asaltantes facilitaron la investigación: dejaron bridas y otros objetos en la escena, e incluso perdieron parte del botín durante la huida. La Brigada de Represión del Crimen consiguió identificar a los sospechosos mediante vídeos de cámaras de seguridad y escuchas telefónicas. “Era un grupo de criminales experimentados, aunque cometieron errores”, declaró el jefe de la investigación, Michel Malecot.
El juicio culminará con un veredicto previsto para el próximo 23 de mayo. Hasta entonces, los implicados seguirán declarando. El proceso representa no solo un intento de justicia para Kardashian, sino también una exposición pública de los límites de la seguridad en figuras de alta notoriedad y las consecuencias duraderas del trauma.