El mapa que revela por qué casi nadie vive en el corazón de Cantabria
Es una de las comunidades más pequeñas y menos pobladas de España, pero Cantabria ofrece una rica diversidad geográfica, cultural y social. Su distribución demográfica es igualmente singular, con una clara concentración en el litoral y zonas próximas a la capital. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2024), la comunidad alberga una población de 591.481 habitantes, de los cuales una tercera parte reside en su núcleo urbano más destacado: Santander.
Encabezando la lista se encuentra Santander, la capital autonómica, con 174.101 habitantes. Esta ciudad costera, eje político, económico y cultural, actúa como motor de la región. Le sigue a cierta distancia Torrelavega, principal ciudad del interior y eje industrial y comercial con 51.663 habitantes.
El tercer puesto lo ocupa Castro-Urdiales (33.225), al este, limítrofe con el País Vasco y caracterizado por su desarrollo residencial y marítimo. A continuación se sitúan Camargo (30.349) y Piélagos (26.605), municipios de creciente importancia demográfica que forman parte del área metropolitana de Santander.
Completa la mitad superior de la clasificación El Astillero, con 18.220 residentes, seguido por Santa Cruz de Bezana (13.689), otro ejemplo de la suburbanización en el entorno santanderino. Más alejadas, pero con marcada identidad propia, aparecen Santoña (10.892), Laredo (10.849) y Los Corrales de Buelna (10.785), únicas del top-10 situadas fuera de la franja costera directa.
Top 10 – Municipios más poblados de Cantabria (INE 2024):
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Santander – 174.101
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Torrelavega – 51.663
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Castro-Urdiales – 33.225
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Camargo – 30.349
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Piélagos – 26.605
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El Astillero – 18.220
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Santa Cruz de Bezana – 13.689
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Santoña – 10.892
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Laredo – 10.849
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Los Corrales de Buelna – 10.785
Una región costera y dispersa
La densidad media de población en Cantabria es de 111 habitantes por km², superior a la media nacional, aunque muy concentrada en áreas urbanas costeras. La mayor parte de la población reside en un radio de 30 kilómetros del litoral, lo que deja grandes extensiones del interior prácticamente despobladas, salvo excepciones como Reinosa.
Este modelo urbano responde a factores históricos, geográficos y económicos: la accesibilidad marítima, el desarrollo portuario y la posterior industrialización han favorecido la costa como principal eje poblacional.
Cantabria alberga también importantes contrastes territoriales. Municipios como Valderredible (el más extenso, con cerca de 300 km²), Campoo de Suso o Soba, destacan por su gran superficie, pero albergan densidades de población muy reducidas. Este contraste evidencia la coexistencia de espacios urbanos densamente habitados con vastas áreas rurales de baja ocupación, muchas de ellas en entornos montañosos y naturales protegidos.
Desde sus orígenes como asentamientos prehistóricos —con hitos como las cuevas de Altamira o Monte Castillo— hasta su consolidación como provincia y más tarde comunidad autónoma en 1981, Cantabria ha ido configurando un mapa urbano en constante evolución, condicionado por factores geográficos, económicos y culturales. Su historia, marcada por el mar y la montaña, ha influido directamente en la forma en que sus habitantes se han distribuido a lo largo del tiempo.

