La herencia de Isak Andic divide a su familia: su viuda y sus hijos se enfrentan por el imperio Mango
A casi un año del fallecimiento de Isak Andic, fundador de la reconocida firma de moda Mango, la paz familiar ha quedado en entredicho. Lo que parecía una sucesión tranquila se ha convertido en un conflicto legal y emocional entre su viuda, Estefanía Knuth, y sus tres hijos, herederos del imperio empresarial que construyó Andic durante décadas.
El empresario, considerado una de las mayores fortunas de Catalunya y de toda España, falleció en diciembre de 2024 tras una caída accidental en Collbató, cuando realizaba una excursión con su hijo Jonathan Andic. Desde entonces, la familia ha tratado de gestionar su herencia según los deseos recogidos en su testamento. Sin embargo, las diferencias económicas han encendido una disputa interna que amenaza con prolongarse en los tribunales.
Reparto en el testamento y el origen del conflicto
Según el testamento de Isak Andic, su patrimonio debía repartirse a partes iguales entre sus tres hijos: Jonathan, Sarah y Judith. Además, establecía ciertas cantidades específicas destinadas a otras personas cercanas, entre ellas su viuda, Estefanía Knuth. Este tipo de asignaciones son habituales y no implican necesariamente una división desigual del patrimonio, pero Knuth no está conforme con la suma que le ha sido asignada.
Fuentes próximas a la familia han revelado que la viuda esperaba recibir una cantidad muy superior, y ha mantenido durante semanas negociaciones privadas con los herederos para llegar a un acuerdo más favorable para ella. Sin embargo, no se ha alcanzado una solución, y las posturas entre ambas partes son descritas como “abismalmente distantes”.
Los hijos de Andic, por su parte, ya han depositado ante notario la suma que le corresponde a Knuth según el testamento, lo que deja en manos de la viuda la decisión de aceptar lo estipulado o llevar el caso ante un juez. La familia, por ahora, mantiene un silencio absoluto sobre el tema: «La familia Andic no habla de cuestiones relacionadas con la herencia», ha sido su única respuesta oficial.
Tensiones personales y judicialización del caso
A este conflicto económico se suma otro más delicado: las tensiones personales entre Isak Andic y su hijo Jonathan, quien lo acompañaba el día del accidente. El Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell ha decidido profundizar en estas discrepancias tras recibir declaraciones contradictorias.
Mientras Knuth asegura que las diferencias entre padre e hijo venían de hace una década, otros testigos apuntan a que los problemas eran más recientes y que el motivo de la excursión era precisamente intentar limar asperezas familiares.
La situación ha escalado hasta el punto de que Jonathan ha pasado de testigo a investigado. El juzgado ha ordenado examinar su teléfono móvil, ya que el de su padre quedó destrozado en la caída. Se analizarán los mensajes previos al accidente, las llamadas posteriores e incluso si Jonathan tomó fotografías del lugar del suceso, algo que negó en su primera declaración.
Pese a ello, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ha aclarado que nadie ha sido imputado formalmente y que la investigación no se dirige contra ninguna persona concreta. Por ahora, el caso sigue abierto.
Un legado en disputa
El fallecimiento de Isak Andic ha dejado más que un vacío empresarial: ha abierto una grieta emocional y patrimonial dentro de una de las familias más influyentes del panorama empresarial español. La marca Mango, los bienes de lujo, las inversiones internacionales y las obras de arte son solo una parte de un legado en disputa.
Mientras la justicia avanza en su investigación y la familia gestiona su duelo a puerta cerrada, la sociedad observa con atención el desenlace de este caso, que pone en evidencia cómo incluso los grandes imperios pueden verse sacudidos por las complejidades de la herencia y las relaciones familiares.