Cantabria | Sociedad

¿Feria de Abril en Cantabria? La nueva cruzada de la extrema izquierda


Redes sociales en ebullición: colectivos locales consideran "una falta de respeto" importar tradiciones andaluzas a Cantabria, mientras la mayoría de usuarios ironiza ante la magnitud de semejante problema.  | La extrema izquierda cántabra abre un nuevo frente en las redes: la oposición a celebrar la Feria de Abril en Cantabria, entre acusaciones de "colonización cultural" y sátiras virales.

Zuloaga ex secretario general del PSOE, en la Feria de Abril de Ampuero localidad exgobernada por el PSOE.
Zuloaga ex secretario general del PSOE, en la Feria de Abril de Ampuero localidad exgobernada por el PSOE.

En un Cantabria donde las preocupaciones sociales tienden a ser las de cualquier región europea moderna —empleo, vivienda, sanidad—, un sector de la extrema izquierda ha encontrado un nuevo frente ideológico: impedir la celebración de la Feria de Abril en territorio cántabro.

El motivo, según explican, es sencillo: la Feria andaluza, adaptada como evento turístico, sería "una mercantilización vacía" que atentaría contra las raíces culturales auténticas de Cantabria.

Grupos como "Cantabria No Se Vende" o diversas cuentas personales han impulsado mensajes virales donde defienden que la pandereta cántabra debe prevalecer sobre las sevillanas, los sobaos sobre el rebujito, y el prístino paisaje verde sobre los farolillos importados.

El debate: entre la sátira y el maximalismo identitario

La polémica no tardó en incendiar las redes. Mientras algunos activistas denunciaban "una colonización cultural desde el nacionalismo español", la mayoría de usuarios ironizaban sobre la supuesta gravedad del asunto.

La discusión derivó rápidamente hacia comparaciones tan surrealistas como equiparar la Feria de Abril con Halloween, San Patricio o el Black Friday, eventos también "foráneos" que, sin embargo, parecen haber sobrevivido a la puridad identitaria sin mayores estragos.

En medio del debate, afloraron no pocos comentarios que recordaban que muchas tradiciones actuales —incluso en Cantabria— tienen orígenes más recientes o importados de lo que a veces se quiere creer.

La cultura: ¿raíz inmutable o mestizaje constante?

El trasfondo real de la polémica remite a un debate más profundo: ¿es la cultura una esencia inmutable que debe protegerse como un relicario, o un organismo vivo en perpetuo mestizaje?

La respuesta, como casi siempre, parece más compleja que el debate en redes. Mientras unos defienden a ultranza una "pureza" cántabra casi mítica, otros recuerdan que la historia misma de la región —y de España— está forjada en cruces de caminos, influencias y transformaciones.

Ironías, memes y cansancio colectivo

En paralelo al debate político, no faltaron los usuarios que respondieron con humor: desde quienes proponían prohibir el reguetón, la pizza o los pantalones vaqueros, hasta quienes sugerían ir pensando en comprar chubasqueros si se celebra una Feria de Abril bajo el típico orbayu cántabro.

Algunos ironizaron sobre la supuesta contradicción de defender la "autenticidad" mientras se navega en Twitter, se debate en inglés o se escucha música globalizada. Porque, como recordaba otro comentarista: "La cultura que no evoluciona se fosiliza. O se convierte en museo."

Epílogo: Cantabria, entre la tradición y la apertura

Quizá la verdadera identidad cántabra —como la de cualquier pueblo— no resida en cerrar puertas, sino en saber integrarlas sin perder su esencia. Entre la gaita y la sevillana, entre el sobao y el rebujito, entre el San Roque y el flamenco, la vida sigue. Y Cantabria también.

La polémica sobre la Feria de Abril pasará, como pasan los memes y las tormentas de Twitter. Lo que quede será, como siempre, la memoria, la fiesta... y quizá algún que otro rebujito bien ganado.

 

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