encuentro digital

Diecisiete centenarios suman 1.757 años en una conexión histórica

Rosario Soto, vecina de Santander y de 111 años, participó en la videollamada más longeva registrada | Diecisiete centenarios, uno por comunidad autónoma, sumaron 1.757 años de vida

Rosario Soto, vecina de Santander y de 111 años, participó en la videollamada más longeva registrada. / Alerta
Rosario Soto, vecina de Santander y de 111 años, participó en la videollamada más longeva registrada. / Alerta

Rosario Soto, residente en Santander y con 111 años de edad, ha formado parte de la que se ha considerado la videollamada más longeva celebrada hasta la fecha. La iniciativa reunió en una misma conexión a 17 personas centenarias, una por cada comunidad autónoma, que participaron de manera simultánea en un encuentro virtual concebido como homenaje a quienes han superado el siglo de vida en España. En representación de Cantabria intervino Rosario Soto, cuya edad la situó entre las participantes de mayor longevidad del grupo.

El encuentro permitió concentrar en una única sesión a personas nacidas en distintos puntos del país, todas ellas con más de cien años. La suma de las edades de los asistentes alcanzó los 1.757 años, con una media de 103 años por participante. Esta cifra convirtió la convocatoria en un registro inédito en el ámbito de las comunicaciones digitales, al reunir durante un mismo espacio temporal más de diecisiete siglos de vida acumulada.

La videollamada comenzó con una ronda de presentaciones. Cada participante tomó la palabra para indicar su nombre, la comunidad autónoma a la que representaba y su edad. Este formato permitió identificar la procedencia geográfica de los asistentes y poner en contexto la diversidad territorial del encuentro. Desde Cataluña intervino Maria Paquita, de 100 años, quien era la participante de menor edad. En el otro extremo figuraba Rosario Soto, con 111 años, marcando el techo de edad del grupo. Entre ambos extremos se situaron el resto de centenarios convocados.

Durante el desarrollo de la sesión, los participantes compartieron recuerdos vinculados a distintas etapas de sus vidas. Las intervenciones permitieron evocar acontecimientos, cambios sociales y experiencias personales acumuladas a lo largo de más de un siglo. La conversación sirvió para conectar trayectorias vitales que abarcan periodos históricos amplios, desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad, integrando miradas diversas desde distintos territorios. En el caso de Cantabria, la representación estuvo integrada por Sor Rosario Soto, religiosa de 111 años que figura como la tercera mujer de mayor edad en España. Junto a ella participaron las hermanas Alonso, Eva y Adoración, de 100 y 102 años respectivamente. Las tres formaron parte del grupo de 17 centenarios que intervinieron en la conexión, contribuyendo a que la comunidad autónoma estuviera representada por tres voces dentro del encuentro.

La organización coordinó previamente los aspectos técnicos necesarios para garantizar que todos los participantes pudieran conectarse desde sus respectivos lugares de residencia. Para ello, se facilitó a cada centenario un teléfono móvil adaptado que permitiera acceder de forma sencilla a la videollamada. Se realizaron comprobaciones previas y acompañamiento técnico con el fin de asegurar la correcta puesta en funcionamiento de los dispositivos y la participación simultánea de todos los asistentes.

El carácter inédito del encuentro radica en el número de centenarios reunidos en una misma videollamada. Nunca antes se había logrado congregar a tantas personas de más de cien años en un único espacio virtual. La cifra total de 1.757 años de vida compartida en una misma conexión constituye el dato más significativo de la convocatoria, junto con la media de edad de 103 años entre los 17 participantes.

El acto concluyó con la lectura de “Manos con historia”, un poema de Gervasio Melgar que pone en valor toda la vida y el trabajo de nuestros mayores visible en las arrugas de sus manos. La intervención sirvió como cierre del encuentro y como reconocimiento al recorrido vital de los asistentes, subrayando la experiencia acumulada a lo largo de más de un siglo.

Más allá del carácter simbólico del homenaje, la experiencia evidenció la posibilidad de integrar a personas centenarias en entornos digitales de comunicación. La sesión demostró que, con herramientas adaptadas y apoyo previo, quienes han superado los cien años pueden participar en dinámicas tecnológicas de manera activa. El encuentro no solo permitió compartir recuerdos entre los asistentes, sino también establecer un espacio común que unió a distintas generaciones centenarias en tiempo real.

Comentarios