La historia detrás del cierre y rescate de la cuenta de Cristina Fallarás
A través de un escueto mensaje, Meta le informaba de que su actividad en la plataforma infringía las normas comunitarias, sin ofrecer mayores detalles. Horas más tarde, tras una protesta masiva en redes y la intervención directa de la directora de Meta, su cuenta fue restablecida. Fallarás confirma haber recibido una disculpa formal, argumentando que el cierre se debió a un “aluvión de denuncias”, aunque su contenido simplemente daba voz a testimonios anónimos de mujeres víctimas de violencia machista.
La suspensión sucedió cinco días después de que Fallarás compartiera, desde su cuenta ahora reactivada, el relato anónimo de una mujer sobre presunta violencia por parte de un político. Aunque no reveló ningún nombre, el relato coincidió con la dimisión inesperada de Íñigo Errejón y su renuncia al escaño parlamentario. Las implicaciones de este cierre temporal reabren el debate sobre la censura algorítmica y las redes sociales como herramienta de justicia social.
Una voz para miles de mujeres
Desde hace más de un año, Fallarás ha convertido su cuenta de Instagram en un archivo vivo de testimonios, donde recopila historias de mujeres que han sufrido violencia en sus diversas formas: sexual, económica, psicológica o física. “Es una nueva memoria colectiva; cada relato cuenta lo que queda fuera de los tribunales y medios tradicionales”, declaró Fallarás en sus redes, reafirmando que la cuenta seguirá sirviendo para visibilizar estos relatos silenciados.
Este espacio no es nuevo para Fallarás. En 2016, cuando la Audiencia Provincial de Pamplona condenó por abuso sexual a los miembros de La Manada, la periodista lanzó en X (antes Twitter) el hashtag #Cuéntalo, que rápidamente se convirtió en un fenómeno con casi tres millones de tuits. “Fue una respuesta masiva de mujeres comunes, sin celebridades ni rostros mediáticos”, recordó en una entrevista pasada, calificando el movimiento como “una memoria colectiva hasta entonces innombrada”.
La incertidumbre del algoritmo
Este sábado, el cierre repentino de la cuenta de Fallarás revivió la tensión. En declaraciones, la periodista confesó que la posibilidad de perder el archivo de cientos de relatos inéditos le preocupaba profundamente: “Si la cuenta no se restablecía, parte de esos relatos quedarían sin espacio seguro; sería una pérdida para todas”. Meta, por su parte, justificó la suspensión en base a un “sistema automatizado” que, al recibir denuncias masivas, detectó erróneamente una infracción de sus políticas. Pero los motivos detrás de estos bloqueos siguen generando inquietud en redes, donde activistas han señalado que los algoritmos de control de contenidos a menudo fallan en temas de denuncia social.
No es la primera vez que la cuenta de Fallarás enfrenta obstáculos. El pasado 1 de marzo, tras otro cierre temporal por motivos similares, miles de usuarios presionaron en redes, y la cuenta se reabrió el 8 de marzo. Fallarás apeló nuevamente este sábado, recordando que su labor está “exenta de acusaciones directas” y que su cuenta sólo recoge “testimonios de mujeres que no pueden ni se atreven a hablar en otros foros”.