Gastronomía

Los 10 mejores restaurantes de Cantabria recomendados por los expertos

Solomillo de vaca, uno de los platos del restaurante. / H.P.
Desde casas de comidas con alma hasta experiencias con estrella Michelin, aquí te contamos dónde está lo mejor de lo mejor

Cantabria, encajada entre el verde profundo de los Valles Pasiegos y la bravura del Cantábrico, se confirma como un auténtico paraíso gastronómico. La región ofrece un equilibrio perfecto entre cocina tradicional y contemporánea, entre propuestas populares y mesas reconocidas con estrellas Michelin. La siguiente selección, firmada por el periodista y gastrósofo Igor Cubillo, recoge algunos de los espacios más notables del momento, desde templos del sabor como Cenador de Amós hasta casas de comidas con alma como Casa Cofiño o joyas de autor como Pan de Cuco.

1. Pan de Cuco – Suesa

En una luminosa casona junto a las playas de Somo y Langre, el chef Álex Ortiz ha creado uno de los restaurantes más personales y celebrados de Cantabria. Pan de Cuco es un homenaje a los sabores de la infancia y a los ingredientes locales, reinterpretados con sensibilidad contemporánea. Aquí no hay pretensiones ni grandilocuencia, pero sí una carta pensada para compartir, con platos memorables como su ensaladilla rusa finalista en Gastronomika, el arroz con pollo picasuelos (una raza autóctona criada por sus padres), y su flan de huevo, considerado entre los mejores del país.

El entorno rural, la decoración moderna y natural, y la cercanía del equipo hacen que la experiencia sea acogedora y vibrante. El restaurante también cuenta con una terraza acristalada y una carta que cambia con frecuencia en función de los productos de temporada.

2. Cenador de Amós – Villaverde de Pontones

Es el buque insignia de la alta cocina cántabra. Con tres estrellas Michelin y una estrella verde a la sostenibilidad, Jesús Sánchez ha elevado el Cenador de Amós a un lugar de peregrinaje gastronómico. Instalado en una casona palaciega del siglo XVIII, el restaurante ofrece una propuesta que aúna producto, técnica, sostenibilidad y emoción.

El menú degustación revisita sabores tradicionales desde una óptica moderna: guisos, verduras del huerto, pescados del Cantábrico, carnes de la región… todo con una ejecución impecable y un servicio a cargo de Marián Martínez, que transforma cada visita en una experiencia integral. La bodega, con más de 500 referencias, es otro de sus grandes activos.

3. Casa Cofiño – Caviedes

Ubicada en un pequeño pueblo de la Sierra del Escudo, esta casa de comidas se ha convertido en destino obligado para los amantes de la cocina montañesa. Desde los años 60, Casa Cofiño sirve platos generosos, auténticos y llenos de sabor, como el cocido montañés, albóndigas caseras, carnes a la brasa o su selección de quesos cántabros.

El ambiente rústico y familiar, las raciones abundantes y una impresionante bodega con más de 700 referencias convierten a este restaurante en un refugio para quienes valoran lo esencial: buena comida y hospitalidad. Pese a su fama, sigue siendo fiel a sus raíces humildes.

4. La Casona del Judío – Santander

En un entorno privilegiado, dentro de una casona indiana del siglo XIX, el chef Sergio Bastard reinterpreta con maestría la cocina tradicional cántabra. Su propuesta en La Casona del Judío apuesta por la sostenibilidad, el producto de cercanía y técnicas vanguardistas sin perder el vínculo emocional con la memoria gastronómica.

El menú degustación es una experiencia sensorial completa, donde el producto local –como la anchoa, el guisante lágrima o las hierbas de su huerto– cobra protagonismo con un enfoque elegante y depurado. El servicio de sala y la ambientación del lugar elevan cada visita a una experiencia de alta gastronomía sin artificios.

5. El Serbal – Santander

Ubicado junto a la playa del Sardinero, El Serbal es un referente de la cocina de autor en Cantabria. Fundado en 1999 y con una estrella Michelin, el restaurante destaca por combinar técnicas modernas con sabores tradicionales. Su cocina es creativa, pero nunca pierde el norte: bogavante con chili crab, arroz con mole, paletilla de cordero con teriyaki de tostadillo...

La bodega con más de 1.200 referencias de 14 países y un servicio de sala exquisito completan la experiencia. La atención al detalle es su gran fortaleza, convirtiendo cada comida en un acto de mimo y respeto al comensal.

6. Ibidem – Castillo (Arnuero)

Rubén Abascal ha convertido su restaurante, en una antigua casa solariega, en un espacio de fantasía gastronómica. En Ibidem, el comensal se convierte en parte del espectáculo: cocido lebaniego deconstruido, foie con forma de naranja, puros de chocolate comestibles…

Más que una comida, es una experiencia sensorial e interactiva. La decoración teatral, la cuidada puesta en escena y la creatividad sin límites hacen de este restaurante una opción única en Cantabria. No hay menú del día, pero sí un menú degustación que cambia constantemente. Ideal para quienes buscan una propuesta rompedora y con humor.

7. La Bombi – Santander

Fundado en 1935 como una taberna marinera y convertido en restaurante de referencia desde 1985, La Bombi es sinónimo de producto del mar de altísima calidad. Sus especialidades incluyen lubina marinada, alcachofas rellenas de centollo, bocartes a la plancha y albóndigas de machote.

Con tres comedores y una barra donde se puede comer a la carta, el restaurante mantiene un enfoque clásico y riguroso, tanto en su recetario como en el servicio. La bodega, con más de 200 etiquetas, está a la altura. Una parada obligada para los amantes del pescado.

8. Ronquillo – Ramales de la Victoria

Cecilia y David Pérez han sabido modernizar un negocio familiar sin perder su alma. En Ronquillo, David da rienda suelta a su creatividad reinterpretando la cocina de la región con guiños a la gastronomía prehistórica. Callos, terrina de faisán, caracoles, albóndigas de vaca tudanca… todo con una presentación contemporánea y respetuosa.

El restaurante propone incluso menús “arqueogastronómicos” inspirados en las cuevas rupestres del entorno. Una mezcla de tradición, cultura y cocina con discurso. Perfecto para quienes valoran el contenido tanto como el sabor.

9. El Hostal del Pericote – Oruña de Piélagos

Tras años en Torrelavega, César Muriedas trasladó su propuesta cárnica a una preciosa casa con jardín en Oruña. El Hostal del Pericote es ahora un santuario para la carne de vacuno: chuletas de vaca pinta, tartares, carpaccios, guisos de casquería...

La carta se completa con platos heredados del recetario de Casa Setién, como rabas, buñuelos y croquetas. Una cocina honesta y contundente, pensada para los que aprecian la esencia de la tradición bien ejecutada.

10. Emma – Suances

Con vistas únicas a la ría de San Martín, el restaurante Emma ofrece una de las propuestas más valientes y originales de Cantabria. Su chef, Carlos Arias, combina técnicas y sabores latinoamericanos con producto local, en platos que son un festival de sabor y precisión: tacos de atún, ceviche de vieiras, langostino achipotlado o tuétano con atún rojo.

La carta, sin menú degustación fijo, se adapta cada día. Su cocina a la vista, su trato cercano y su dominio del equilibrio gustativo hacen de Emma un restaurante donde la fusión es auténtica, reflexiva y emocionante.

Esta lista confeccionada reúne lo mejor de la gastronomía cántabra de hoy, según expertos gastronómicos: casas con historia, apuestas personales y nuevas visiones. Desde el barro del cocido montañés hasta el refinamiento de un carpaccio de atún rojo con mole, Cantabria despliega una diversidad culinaria que justifica cualquier escapada.