Sofía Suescun rompe el silencio sobre su dura Navidad sin Maite Galdeano
A pesar de haber protagonizado momentos memorables juntas, la ruptura entre ambas se consumó tras un enfrentamiento que terminó con la expulsión de Maite de la casa de su hija. Cuatro meses después de aquella controversia, Sofía ha vuelto a '¡De viernes!', el programa de Telecinco donde todo comenzó, para hablar de su vida actual y, especialmente, de cómo está viviendo una Navidad marcada por la distancia con su madre.
Una Navidad diferente: reflexiones y dolor
En su regreso a los platós, Sofía confesó que la Navidad ha traído consigo una mezcla de emociones. Aunque ha disfrutado de momentos felices junto a su pareja, Kiko Jiménez, la ausencia de Maite Galdeano ha sido inevitablemente un tema recurrente en sus pensamientos. “Estoy muy feliz, pero estos días pienso en mi madre, en lo que podría haber tenido. Ojalá tuviera una relación como las que veo en otras familias, esas que se cuentan sus logros en Navidad. Es un sueño para mí, pero ni lo he tenido ni lo tengo ahora mismo”, expresó con sinceridad.
A pesar de los conflictos, la influencer dejó claro que aún anhela una relación sana con su madre. Sin embargo, su bienestar emocional ha sido su prioridad: “He tenido momentos de bajón, de hacerme preguntas, de no querer salir de casa. Pero me he apoyado en la gente que me quiere, especialmente en Kiko, que ha sido mi mayor soporte”.
La ruptura definitiva
El conflicto entre madre e hija se intensificó en agosto, cuando Sofía decidió, junto a su pareja, pedirle a Maite que abandonara su vivienda. La situación llegó a un punto crítico cuando Galdeano intentó entrar en la casa alegando estar empadronada allí, lo que obligó a la intervención de la Guardia Civil.
“Antes me sentía cuestionada constantemente. Ahora estoy liberada, sin presiones. Era un machaque constante, hacia Kiko y también hacia mí. Me dolía cómo me infravaloraba y cómo trataba de controlar mi vida. Sentirme así, incluso en mi propia casa, era insostenible”, relató Sofía.
La influencer también habló del impacto emocional que tuvo esta relación tóxica en su vida diaria. “Era como vivir en una cárcel emocional. Ahora me siento liberada y rodeada del cariño incondicional de quienes me apoyan de verdad. Solo pido una relación basada en el respeto y la salud emocional”, añadió.
La respuesta de Maite Galdeano
Por su parte, Maite Galdeano no ha dudado en defenderse públicamente. En una entrevista anterior, acusó a Kiko Jiménez de ser un “manipulador” y señaló que su hija estaba influenciada por él: “Sofía me ha echado de casa inducida por ese ser que tiene al lado. Es un chantajista emocional”.
A pesar de las promesas que hizo en su momento, como iniciar un tratamiento psicológico para recuperar la relación con su hija, Sofía aseguró que no ha visto ningún cambio en el comportamiento de su madre. “Decidí apagar la televisión cuando habló sobre mí. No quiero escuchar cosas que no me aportan nada. Su cerebro no funciona como el de una persona normal, y creo que no deberían darle voz en esos momentos”, afirmó.
Sin contacto en Navidad
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista fue cuando Sofía confesó que no ha tenido ningún tipo de comunicación con Maite durante las fiestas. “Tenemos la vía de contacto completamente cortada. Sé que se acuerda de mí y me quiere, pero no estoy preparada para volver a enfrentarme a ella”, admitió.
Además, reveló que aún siente cierto temor hacia su madre, mencionando episodios como el asalto a su vivienda. “Tengo miedo de dejar la casa sola por un viaje o algo similar. No quiero vivir con esa incertidumbre”, explicó.
Un resurgir personal y profesional
Pese a todo, Sofía aseguró estar en un proceso de resurgimiento personal. Tras su ausencia en televisión, ha aprovechado el tiempo para reflexionar y priorizar su bienestar. “Ahora soy más fuerte y estoy enfocada en mí misma y en las personas que me aportan positivamente”, concluyó.
Con este testimonio, la reina de los realities reafirma su decisión de mantener su distancia de Maite Galdeano mientras sigue adelante con su vida. La separación maternofilial ha sido un capítulo doloroso, pero también un paso necesario para recuperar la paz emocional que tanto anhelaba.