Este rincón de Cantabria podría haber sido el epicentro de la conquista romana en el norte de Hispania
Un ejército romano desembarcó con varias legiones en un territorio habitado por los cántabros, un pueblo celta decidido a resistir la invasión. La escena debió ser sobrecogedora: decenas de barcos entrando en la bahía, mientras los antiguos pobladores de la zona, los Regii Cantabrorum, observaban atónitos este desembarco sin parangón en su historia. Pero, la gran pregunta de los comandantes romanos era: ¿dónde realizar el desembarco?
Uno de los posibles puntos de desembarco era Portus Victoriae Iuliobrigensium, que podría corresponder a lo que hoy conocemos como Santander, pero el general romano preferiría evitar el cansancio de una caminata larga hasta los campamentos en el Campo de Las Cercas. En lugar de eso, podría haber optado por navegar hasta el fondo de la bahía, adentrándose hasta el Gurugú, una cima estratégica situada en la localidad de Boo de Guarnizo, que podría haber sido el punto de desembarco elegido por los romanos para iniciar su incursión en el norte de Hispania.
El Gurugú: Un Enclave Misterioso
El Gurugú, una pequeña elevación en la Sierra de Guarnizo, es hoy un área poco conocida, aunque su relevancia en tiempos romanos sigue siendo un misterio que intrigó a arqueólogos durante años. Situado en la frontera natural entre los municipios de El Astillero y Camargo, esta cima fue el escenario de varias excavaciones arqueológicas que desvelaron la presencia de estructuras que podrían haber sido habitadas por poblaciones de la Edad del Hierro y, quizás, de los romanos. Los primeros hallazgos se remontan a los años 90 del siglo pasado, cuando el Colectivo para la Ampliación de Estudios de Arqueología Prehistórica (CAEAP) identificó los primeros indicios de ocupación en la zona. Posteriormente, intervenciones arqueológicas más formales en 1997 y 1998, dirigidas por Ángeles Valle Gómez, revelaron información aún más fascinante sobre el sitio.
Restos de Ocupación en El Gurugú
Entre las estructuras descubiertas en El Gurugú, los arqueólogos identificaron dos anillos concéntricos y ovalados, que podrían haber sido parte de un sistema defensivo o de asentamientos en la zona. El anillo interior, que mide aproximadamente 330 metros de eje mayor, forma una estructura que rodea una superficie de unas 4 hectáreas. Este tipo de estructuras no es habitual en los poblados de la Edad del Hierro, lo que ha llevado a los expertos a considerar que el sitio podría haber sido una villa romana.
Además de los anillos, se descubrieron alineaciones ortogonales complejas en el yacimiento, una característica que no pertenece al estilo de la Edad del Hierro, sino que corresponde más a las estructuras romanas. Estos hallazgos, junto con restos cerámicos que parecen estar asociados a los ladrillos utilizados en sistemas de calefacción como el hypocaustum, apuntan a una posible presencia romana en el área. Los materiales encontrados incluyen fragmentos de cerámica, que tienen similitudes con los encontrados en otros importantes yacimientos cántabros, como Monte Bernorio y Los Baraones, lo que refuerza la teoría de que esta zona pudo haber sido habitada tanto por los pueblos autóctonos como por los romanos.
La Ausencia de Restos Militares: Un Enigma
A pesar de los numerosos hallazgos en El Gurugú, uno de los grandes enigmas que aún persisten es la ausencia de restos militares evidentes. Si el lugar fue, efectivamente, un punto de desembarco de los romanos, los arqueólogos esperaban encontrar elementos como las famosas tachuelas (clavi caligae), piezas de calzado militar romano que se utilizan como indicativo de presencia militar. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha encontrado evidencia directa de una ocupación militar significativa.
El descubrimiento de restos de cerámica y estructuras más complejas sugiere la posible presencia de una villa romana o un asentamiento más civilizado, pero la falta de restos militares y otros indicios de una ocupación militar activa deja abierta la duda sobre si El Gurugú fue realmente el lugar de desembarco romano o si, por el contrario, fue un lugar de asentamiento posterior, posiblemente ya en tiempos de la pacificación romana de la región.
El Futuro de El Gurugú: Misterio sin Resolver
El Gurugú sigue siendo un lugar lleno de incógnitas. Mientras que los restos de cerámica y las estructuras en el sitio sugieren la presencia romana, la falta de evidencia clara sobre el desembarco y los restos militares deja abierta la posibilidad de que este lugar fuera, en realidad, una simple zona de paso o un lugar de residencia posterior a la conquista romana. Las excavaciones y el análisis de las capas geológicas del lugar podrían aportar nuevas pistas, pero por ahora, las preguntas sobre la verdadera función de El Gurugú siguen sin respuesta.
Quizá, como en muchos otros yacimientos de la región, habrá que esperar más descubrimientos para que, finalmente, se pueda confirmar si este pequeño enclave de Boo de Guarnizo fue, efectivamente, un lugar de desembarco romano o simplemente un vestigio más de la rica y compleja historia de la región.

