Por momentos, la historia no se discute: se utiliza.

Zunzunegui "El Rey no se ha disculpado; los populismos viven del rencor"

«Sólo ha dicho algo lógico: que hubo abusos, como los hubo cuando Roma llegó a Hispania o los Mongoles a Europa. El ser humano es abusivo». Con esta contundencia resume el historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui la polémica desatada por las palabras de Felipe VI sobre la civilización americana de nuestros antepaasdos españoles
Un grupo de autoridades atiende las explicaciones de una guía ante una escultura prehispánica durante una visita institucional a la exposición.
Un grupo de autoridades atiende las explicaciones de una guía ante una escultura prehispánica durante una visita institucional a la exposición.

El rey Felipe VI y el embajador mexicano en España, Quirino Ordaz Coppel, caminan juntos por el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Frente a ellos, desde el interior de una vitrina, una figurilla de una mujer amamantando a un niño parece observar la escena; a su lado, una figura con yelmo de jaguar y un incensario teotihuacano completan una estampa donde el pasado indígena se exhibe con solemnidad.

El recorrido forma parte de la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, un homenaje a las culturas originarias que, sin embargo, ha servido también de escenario para reabrir un debate político de largo recorrido.

Porque fue allí donde Felipe VI deslizó una reflexión que no tardaría en convertirse en titular: «Hay cosas que, cuando las estudiamos con nuestros criterios de hoy en día, con nuestros valores, no pueden hacer que nos sintamos orgullosos. Pero hay que conocerlos, y en su justo contexto».

El monarca insistió en esa línea: «No hay que hacerlo con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso», antes de reconocer que, pese a los intentos normativos de la Corona —como las Leyes de Indias—, «la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho abuso».

No hubo disculpa. Sí un reconocimiento.

Y con él, la tormenta.

Un gesto medido, una reacción inmediata

En menos de 48 horas, las palabras del Rey cruzaron el Atlántico convertidas en munición política. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, las interpretó como «un gesto de acercamiento», aunque insuficiente: «No fue todo lo que hubiéramos querido», afirmó, insistiendo en la necesidad de avanzar hacia una disculpa formal.

En España, el respaldo institucional fue inmediato, aunque con matices en el espectro político. Pero el verdadero eco de las palabras del monarca encontró una respuesta especialmente contundente en el ámbito intelectual mexicano.

Zunzunegui: «No ha pedido perdón, ni debe»

El historiador y divulgador Juan Miguel Zunzunegui, una de las voces más visibles del hispanismo contemporáneo, rechaza de plano la exigencia de disculpas y enmarca la polémica en un clima de polarización.

«Las palabras del rey fueron sensatas y absolutamente correctas», sostiene, atribuyendo la controversia a «una sociedad y una política crispadas que sólo buscan polarizar».

Zunzunegui subraya una idea central: «Hay que dejar claro que el Rey nunca ha pedido disculpas. Sólo ha hecho una declaración muy lógica: que hubo abusos». Y añade: «Yo, que soy un gran defensor de que todo salió bien en México, también lo digo: los hubo».

Para el historiador, el problema no es el reconocimiento de excesos, sino su instrumentalización política. «Este es un conflicto totalmente artificial creado por el gobierno populista de México», afirma, acusando directamente al Ejecutivo de Sheinbaum de «vivir del conflicto, del rencor y del odio».

Mestizaje frente a genocidio

Uno de los ejes del discurso de Zunzunegui es el rechazo frontal a la idea de genocidio. «La estúpida idea de que hubo un genocidio se desmonta apelando al mestizaje. Si quieres eliminar a un pueblo no te mezclas; lo odias», afirma.

En su lectura, la colonización española no sólo implicó violencia —que reconoce—, sino también la construcción de una nueva realidad cultural. «Ha dicho algo hermoso», señala sobre Felipe VI: «que en América se quedó una cultura mestiza y que se hicieron leyes contra los abusos».

Para sostener su argumento, recurre a ejemplos históricos: desde el Códice de Osuna, que documenta litigios indígenas contra autoridades virreinales, hasta el caso de Nuño de Guzmán, «que abusó, violó, asesinó» y acabó «condenado a cadena perpetua» por la propia Corona.

«A Su Majestad le faltó decir que los abusos cometidos fueron castigados», remacha.

El perdón como disputa política

El núcleo del desacuerdo no reside tanto en los hechos como en su interpretación presente. A la pregunta sobre la exigencia de disculpas, Zunzunegui responde sin ambages: «Él no puede pedir perdón porque, primero, es el Rey. Segundo, porque no hay nada por lo que pedir perdón».

Y va más allá, apuntando a una estrategia política: «Da igual quién pida perdón, porque a Sheinbaum no le importa. En el fondo no interesa la disculpa».

En su visión, el relato del agravio cumple una función contemporánea: cohesionar políticamente a través del pasado. «Al Gobierno sólo le interesa mantener ese discurso, su narrativa de agravio y de ofensa para poder fragmentar», sostiene.

Oro, leyenda negra y relato histórico

Zunzunegui también carga contra lo que considera mitos persistentes: «¿Dónde está el oro que nos robaron?», plantea. «En cada ciudad virreinal, en cada catedral, en cada universidad».

Atribuye la imagen negativa de la colonización a la llamada Leyenda Negra: «Comienza en el siglo XVI por parte de holandeses e ingleses», afirma, describiéndola como una operación propagandística contra la potencia dominante de la época.

Cinco siglos después

Mientras tanto, en el museo, las piezas permanecen inmóviles. La mujer que amamanta, el jaguar, los cuencos pintados: símbolos de un mundo anterior que hoy se convierte en argumento político.

Felipe VI ha optado por una línea estrecha: reconocer sin pedir perdón. Sheinbaum exige ir más allá. Y entre ambos discursos, la historia vuelve a convertirse en territorio de disputa.

Porque, cinco siglos después, el pasado no ha terminado de pasar.

Comentarios