TURISMO

Kilómetros de dunas, olas salvajes y atardeceres que quitan el aliento: así es esta playa cántabra

El oleaje de la playa cántabra. / A.S.P
La Playa de Valdearenas, también conocida como Playa de Liencres, es uno de los rincones costeros más espectaculares de Cantabria

Situada en la localidad de Liencres, dentro del municipio de Piélagos, esta playa forma parte del entorno protegido del Parque Natural de las Dunas de Liencres, compartiendo protagonismo con su vecina, la Playa de Canallave, con la que se une durante la marea baja.

De gran extensión, Valdearenas se caracteriza por su arena fina y clara, así como por un sistema de dunas que se mezcla con un denso pinar, ofreciendo un entorno de gran valor ecológico y paisajístico. La zona oriental es más rocosa, mientras que la occidental presenta una superficie prácticamente libre de rocas, ideal para disfrutar de largos paseos.

Una de sus características más destacadas es su fuerte oleaje, lo que la convierte en un enclave predilecto para la práctica de deportes acuáticos como el surf, el windsurf o el kitesurf. Gracias a su orientación noroeste, las condiciones de viento y mar se mantienen constantes a lo largo del año, especialmente en primavera, verano y otoño. Por ello, tanto profesionales como aficionados encuentran aquí un excelente lugar de entrenamiento, aunque en días de viento intenso puede resultar exigente para los menos experimentados. Para facilitar la práctica segura, la playa cuenta con equipamiento específico, escuela de surf y señalización con recomendaciones.

Dada su extensión y el entorno natural que la rodea, Valdearenas también es conocida como una playa nudista. En su zona más occidental, alejada del aparcamiento, se ha consolidado un espacio de uso naturista tradicional. El paisaje de dunas naturales y el bajo grado de ocupación convierten este tramo en una de las playas nudistas más tranquilas y auténticas de Cantabria, ideal para quienes buscan desconexión y contacto directo con la naturaleza.

Además, la playa de Valdearenas dispone de un completo servicio de socorrismo, especialmente activo durante la temporada estival, debido a la peligrosidad de las corrientes y al gran número de usuarios. Las mareas son muy marcadas, lo que puede alterar significativamente la anchura de la playa en cuestión de horas.

Por último, la belleza del entorno, las vistas sobre el océano Atlántico y las puestas de sol hacen de este lugar no solo un destino de surfistas, sino también de fotógrafos, amantes del senderismo costero y visitantes que simplemente buscan una playa salvaje y espectacular.