Más de 700 aves invaden Torrevieja: un problema que preocupa a vecinos y autoridades
Lo que comenzó como una curiosidad se ha convertido en un verdadero problema en Torrevieja. Por las calles y parques de la localidad alicantina, se pueden observar más de 700 gallinas, gallos y pollos, conviviendo junto a palomas y otros animales urbanos.
El canto de los gallos y la presencia de gallinas con polluelos se ha vuelto un elemento característico del paisaje local, e incluso un entretenimiento para algunos vecinos. Sin embargo, el aumento descontrolado de ejemplares está generando riesgos tanto para la circulación como para los propios animales.
Según el veterinario de animales exóticos de la UCH CEU, Jordi Aguiló, “pueden tener problemas de malnutrición, de depredación, de atropello. No es lugar para gallinas, porque son animales que no están sometidos a un control veterinario, lo que aumenta el riesgo de enfermedades transmitibles”.
Origen del fenómeno
El fenómeno se remonta a la introducción de varios ejemplares en un parque hace algunos años. Con el tiempo, la población creció sin control, lo que motivó al Ayuntamiento a adjudicar en enero la tarea de retirarlas a una empresa especializada. Sin embargo, la compañía renunció al contrato, que incluía la obligación de trasladar a los animales a un entorno seguro y adecuado.
Actualmente, el consistorio busca de nuevo quién pueda hacerse cargo de las labores de captura y traslado, mientras los vecinos continúan conviviendo con estos animales que se han convertido en un desafío para la convivencia.
Riesgos y desafíos
La presencia de gallos y gallinas en las vías públicas no solo afecta a la seguridad vial, sino que también plantea un riesgo sanitario. Sin un control veterinario, los animales pueden sufrir enfermedades y transmitirlas a otros animales urbanos o incluso a personas.
El caso de Torrevieja se suma a otros fenómenos similares en diferentes ciudades, donde la fauna urbana no regulada puede generar tensiones entre vecinos y autoridades locales. La gestión de estos ejemplares requiere de medidas responsables, incluyendo su reubicación en espacios apropiados y la supervisión de expertos en animales.
Por ahora, las gallinas, gallos y pollos siguen formando parte del paisaje urbano de Torrevieja, un recordatorio de cómo la convivencia con animales no controlados puede convertirse en un reto de seguridad, salud y orden público.