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Domingo de Ramos: la puerta sagrada que abre la Semana Santa

En miles de iglesias y plazas, el gesto de alzar un ramo revive la esperanza de un pueblo que aclamó a Jesús antes de verlo partir hacia el calvario

La borriquita en Badajoz. / EP
La borriquita en Badajoz. / EP

El Domingo de Ramos no es solo el primer día de la Semana Santa, es también el pórtico espiritual que nos invita a cruzar el umbral entre la vida cotidiana y el misterio profundo de la fe. Es una fecha cargada de simbolismo, emoción y esperanza, que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, recibido entre aclamaciones y ramos de palma por un pueblo que, días después, lo vería marchar hacia la cruz.

Una celebración con raíces profundas

Según los Evangelios, Jesús entró en Jerusalén montado en un humilde burro, gesto que contrastaba con la imagen de un conquistador. Fue aclamado por la multitud como el Mesías: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!” (Mateo 21,9). Las personas extendían sus mantos en el camino y agitaban ramas de palma y olivo, símbolo de victoria, paz y vida.

Desde entonces, este gesto se ha mantenido vivo en cada rincón del mundo cristiano. En parroquias, plazas y procesiones, los fieles llevan palmas trenzadas, ramas de olivo, laurel o flores silvestres para ser bendecidas y luego colocadas en balcones o cruces del hogar, como símbolo de protección y recuerdo.

La paradoja de la alegría y el dolor

El Domingo de Ramos está marcado por una dualidad profunda: por un lado, la alegría de recibir a Jesús como Rey; por otro, el inicio del relato de la Pasión. Es un día en el que las campanas suenan con júbilo, los niños lucen sus mejores galas y las calles se llenan de vida… pero al mismo tiempo, en el Evangelio de la misa, se lee la narración de la Pasión de Cristo.

Así, comienza una semana que transita del entusiasmo al silencio, del incienso al llanto, de la procesión alegre a la noche oscura del Huerto. Es el inicio del camino hacia la cruz, pero también hacia la Resurrección. Por eso, más que una simple conmemoración, es una vivencia profunda, una invitación a renovar la fe desde el corazón.

Tradiciones que se viven con el alma

En muchas localidades, especialmente en España y América Latina, el Domingo de Ramos es una de las jornadas más participativas de la Semana Santa. Las calles se visten de fiesta religiosa: procesiones de niños hebreos, pasos con imágenes de Cristo entrando en Jerusalén, cofrades que estrenan túnica, músicos que afinan sus cornetas… y familias enteras que acuden juntas a misa con sus ramos, conscientes de que este día marca algo especial.

Los ramos bendecidos no se tiran ni se desechan, pues son considerados objetos sagrados. Algunos se colocan en las casas como símbolo de fe, otros se guardan hasta el año siguiente, cuando se queman para producir las cenizas del Miércoles de Ceniza, cerrando así el ciclo litúrgico.

Un día para la memoria, la fe y el futuro

Este domingo, mientras las calles se llenan de pasos, incienso, y ramos, cada cristiano está llamado a abrir de nuevo el corazón a la fe. Porque el Domingo de Ramos no es solo un recuerdo de lo que fue, sino una promesa de lo que puede ser: un nuevo comienzo, una fe renovada, una entrega más profunda.

Como dijo el Papa Francisco en una de sus homilías: “Jesús no pide que lo contemplemos desde lejos, sino que lo sigamos. Él no quiere que seamos admiradores, sino discípulos”.

 

La Semana Santa santanderina ha comenzado con emoción y recogimiento este Domingo de Ramos, una jornada marcada por la tradicional procesión de los ramos y el inicio oficial de los actos religiosos en la ciudad.

A las 10:45 horas, partió desde la Plaza del Ayuntamiento el paso de La Entrada de Jesús en Jerusalén, en una comitiva organizada por la Junta General de Cofradías de Santander. La procesión discurrió por Calvo Sotelo hasta la Plaza de Atarazanas, donde tuvo lugar la emotiva bendición de los ramos a las 11:15 horas.

Cientos de familias acudieron con palmas y olivos en mano, dando la bienvenida a una de las semanas más simbólicas del calendario católico.

Procesión infantil por la tarde

Ya por la tarde, a las 18:00 horas, las cofradías de Los Dolores, La Esperanza y la Archicofradía de la Pasión llevaron a cabo una entrañable procesión infantil, en la que los más pequeños fueron protagonistas, acompañando imágenes de tamaño reducido y aprendiendo el significado de esta tradición que se transmite de generación en generación.

Un inicio cargado de simbolismo

El Domingo de Ramos recuerda la llegada triunfal de Jesús a Jerusalén y marca el comienzo de los días más intensos de la Semana Santa 2025 en Santander. Desde hoy, las calles de la ciudad volverán a llenarse de recogimiento, música sacra y tallas de gran valor artístico.

Las autoridades locales, junto a representantes de las cofradías, han resaltado la importancia de mantener viva esta tradición religiosa, declarada de Interés Turístico Regional y cada vez más seguida por vecinos y visitantes.

Próximas procesiones en Santander

  • Lunes Santo (14 de abril): Procesión de Nuestra Señora de la Esperanza (20:00 h)

  • Martes Santo (15 de abril): Procesión de El Encuentro (20:30 h)

  • Miércoles Santo (16 de abril): Procesión del Perdón y Silencio (20:00 h) y La Santa Misericordia (23:15 h)

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