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Ángel Llácer desafió a la muerte: La historia oculta de su batalla contra una infección mortal

Ángel Llácer, el miembro más veterano y uno de los rostros más queridos del jurado de Tu cara me suena, ha pasado por un auténtico calvario personal y profesional
Ángel Llàcer en El Hormiguero. / RED X
Ángel Llácer en El Hormiguero. / RED X

Su participación en el programa de imitadores se interrumpió de forma abrupta el año pasado, tras una experiencia de salud que estuvo a punto de costarle la vida. Todo comenzó con un viaje a Vietnam, donde, tras comer en un puesto callejero, contrajo una peligrosa bacteria, lo que le provocó una grave enfermedad. Shigella, una infección bacteriana altamente contagiosa, fue la causante de su cuadro clínico, que lo llevó a un proceso de hospitalización de varios meses.

En una emotiva intervención en el plató de El Hormiguero, Ángel Llácer relató con gran sinceridad los dramáticos momentos que vivió. A pesar de su naturaleza positiva y su conocido carácter optimista, no pudo evitar conmover a la audiencia con los detalles de su sufrimiento. “Hace un año, justo estaba en Vietnam. Cogí una bacteria comiendo. Me dijeron no bebas agua, no comas en la calle… Pues yo lo hacía. Y me pilló muy mal cuando cambié de Vietnam a Tailandia. Tuve diarrea, vómitos…”, explicó.

Un Viaje que Casi le Cuesta la Vida

El proceso comenzó tras regresar a Madrid, donde Llácer se encontraba trabajando como director de la obra musical The Producers. Tras una doble función, comenzó a sentirse mal, con dolores abdominales intensos. Fue entonces cuando acudió al hospital y le diagnosticaron una shigelosis, una infección grave derivada de la bacteria que había contraído en Vietnam. Sin embargo, su calvario apenas comenzaba.

A los pocos días de su alta, el dolor en la pierna comenzó a intensificarse, y, como él mismo relató, empezó a tener una sensación de presagio, una especie de premonición de que algo peor podría ocurrir: “Me empieza a doler la pierna. Y el lunes tengo una premonición de que me voy a morir”.

Fue gracias a esa intuición que volvió al hospital, pero esta vez en Barcelona, donde los médicos no lograban dar con el diagnóstico correcto. Llácer detalló cómo su pierna se fue poniendo roja y caliente, síntomas que indicaban una posible fascitis necrótica, una infección extremadamente grave que, si llegaba a la sangre, podría ser fatal. La situación era tan crítica que los médicos le dijeron que, durante la operación, había dos opciones: “Puedes no salir de la operación, puedes salir sin pierna o salir”, relató.

Una Operación Decisiva

A pesar de las intervenciones, los médicos no podían dar con la causa exacta del problema, por lo que decidieron realizar una operación urgente. Al abrir la pierna, encontraron una situación más grave de lo que esperaban: “Con una cuchara, sacaron todo lo que se estaba comiendo el gemelo. Era el 30 o 40% del gemelo”. La gravedad del cuadro hizo que Ángel Llácer se enfrentara a un futuro incierto.

Llácer se mostró sincero sobre los momentos más oscuros de su proceso: “Yo seguía sintiendo que tenía la muerte conmigo. Y pensaba: ‘No me puedo ir. Tengo familia, unos padres…’”. A pesar de la angustia, su fortaleza le permitió salir adelante, aunque el miedo a perder la pierna o incluso su vida nunca lo abandonó.

El Momento de Despedirse

Cuando la situación parecía no mejorar, Llácer llegó a despedirse de sus seres queridos antes de ingresar nuevamente al quirófano. “Les envié a mis amigos que lo que hicieran en la vida fuera quererse. Quería dejarles un legado. Quería despedirme”, comentó entre lágrimas.

Emocionado, recordó cómo le dijo a sus padres: “He vivido tres vidas vuestras. Lo he hecho todo en la vida. Ya sé que me voy, pero me voy muy feliz. No sufráis. Además, la casa de Sant Cugat será para vosotros”. Estas palabras reflejaban la paz con la que se enfrentó a lo que podría haber sido su final. Afortunadamente, Ángel Llácer superó esta durísima prueba, y la vida le dio una segunda oportunidad.

Regreso Triunfal a la Televisión

Tras la recuperación y después de pasar por un proceso de reintroducción en su trabajo, Llácer volvió como jurado de Tu cara me suena, donde su presencia es crucial para el éxito del programa. Tras meses de ausencia, su regreso al plató fue recibido con un fuerte aplauso, algo que no había escuchado en mucho tiempo, tal como él mismo expresó.

Pablo Motos, el presentador de El Hormiguero, reconoció la gran admiración y cariño que le tiene a Ángel Llácer: “Yo no sabía que te quería tanto hasta que sucede lo que nos vas a contar. Hasta que recibimos mensajes diciendo que estabas mal”, dijo con evidente emoción.

Llácer demostró su fortaleza y su deseo de seguir adelante, y su regreso no solo es un triunfo profesional, sino también personal. Su historia es un testimonio de lucha, esperanza y la importancia de valorar cada momento de la vida.

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