Obras y falta de planificación

Vecinos del Sardinero estallan por el caos de obras: “Estamos hasta el gorro”

Los vecinos del Sardinero critican la falta de planificación del Ayuntamiento ante múltiples proyectos abiertos que afectan a la vida diaria y a la imagen del barrio
Enumeran diversos proyectos y actuaciones que siguen sin concluir en la zona de El Sardinero. / EP
Enumeran diversos proyectos y actuaciones que siguen sin concluir en la zona de El Sardinero. / EP

La Asociación en Defensa de El Sardinero ha alzado la voz ante la acumulación de obras y proyectos sin finalizar en el barrio, una situación que, según denuncian, está provocando molestias continuadas, pérdida de calidad de vida y una creciente sensación de abandono entre los residentes.

En un comunicado difundido este lunes, el colectivo vecinal critica la falta de planificación del Ayuntamiento de Santander, gobernado por el Partido Popular, y advierte de que el problema se agrava con la proximidad de la temporada de verano, cuando el Sardinero se convierte en uno de los principales focos turísticos de la ciudad. “El verano no espera”, recalcan, exigiendo al Consistorio que establezca un calendario claro, con plazos concretos de ejecución y finalización de las actuaciones.

Los vecinos describen el barrio como un espacio “en obra permanente”, donde la coincidencia de múltiples intervenciones ha generado un entorno marcado por ruido constante, polvo, tráfico de maquinaria y dificultades en la movilidad diaria. A su juicio, esta situación está deteriorando progresivamente la imagen de uno de los enclaves más emblemáticos de Santander.

Además, subrayan que el impacto no se limita a los residentes, sino que también afecta a quienes visitan la ciudad. En este sentido, advierten de que los turistas “no entienden de plazos municipales ni de motivos técnicos”, por lo que la percepción exterior es la de un barrio sometido a intervenciones continuas y falta de organización.

Entre los proyectos que generan mayor malestar, la asociación señala la remodelación de los Campos de Sport del Sardinero, la demolición del Hotel París, el apuntalamiento de los bajos del Rhin —al que califican como un “símbolo de la lentitud municipal”—, así como las obras en los Jardines de Piquío. También critican el estado de los galeones de Vital Alsar, que continúan “apuntalados pero no restaurados”, y la situación de La Horadada, que describen como “un monumento a la dejadez”.

A estas actuaciones se suman otras cuestiones aún sin resolver, como las obras de semipeatonalización en La Magdalena, que, según advierten, implicarán nuevas afecciones, la situación de los animales del zoo o la falta de concreción sobre la ubicación de las ferias, un asunto que consideran “un gran anuncio que se quedó en el aire”.

El malestar vecinal se traduce en un mensaje claro: “estamos hasta el gorro de tanto ruido, tanto polvo y tanta falta de coordinación”. Los residentes denuncian que las molestias se repiten de forma constante y lamentan la ausencia de medidas para regular horarios, coordinar proyectos o minimizar el impacto de las obras.

Por todo ello, la asociación reclama al Ayuntamiento una gestión más ordenada, coordinada y sensible con la vida diaria del barrio, que permita compatibilizar las actuaciones urbanas con el bienestar de los vecinos y preservar la imagen del Sardinero como uno de los espacios más representativos de Santander y de Cantabria.

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