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Google la sitúa entre las mejores playas de España y está en Santander

Entre acantilados esculpidos por el viento y calas de arena dorada protegidas por la roca, la ciudad de Santander guarda uno de sus rincones más bellos y mejor conservados: el Parque de Mataleñas y el Faro de Cabo Mayor
La playa de Mataleñas. / A.S.P
La playa de Mataleñas. / A.S.P

Una ruta costera que combina mar, paisaje, historia y naturaleza en estado puro.

Un plan perfecto en la capital cántabra

La Ruta de Cabo Mayor es una de las excursiones más recomendadas para quienes desean disfrutar de un paseo tranquilo sin salir de Santander. Desde el aparcamiento de los Campos de Sport de El Sardinero, punto de encuentro habitual para rutas guiadas, se inicia un recorrido que asciende suavemente hasta el icónico Faro de Cabo Mayor, para luego descender bordeando la costa hasta el Parque de Mataleñas, en una ruta circular con vistas privilegiadas al mar Cantábrico.

Este sendero de 2 a 3 horas de duración es apto para todas las edades y permite descubrir una panorámica de acantilados espectaculares, aves marinas, y una vegetación que se funde con el verde característico de la región. Es una opción ideal tanto para turistas como para vecinos que buscan un plan en la naturaleza sin alejarse de la ciudad.

El Faro de Cabo Mayor: centinela del Cantábrico

El Faro de Cabo Mayor, con su silueta imponente, ha sido guía de navegantes desde mediados del siglo XIX. A día de hoy, su entorno es mucho más que una instalación náutica: alberga un espacio cultural y miradores desde donde se divisan la isla de Mouro, la Bahía de Santander y, en días despejados, los Picos de Europa.

La subida al faro merece cada paso. Una vez allí, comienza el descenso por la senda litoral de Mataleñas, un paraje natural protegido que atraviesa zonas de pasto, acantilados vertiginosos y miradores fotogénicos.

La Playa de Mataleñas: la joya escondida del norte

Enclavada en una cala natural rodeada de acantilados, la Playa de Mataleñas está considerada una de las más bonitas de Cantabria y, según reseñas de Google Maps, la segunda mejor valorada de toda España, solo por detrás de la Playa de Cofete en Fuerteventura. Con una puntuación de 4,8 sobre 5 y más de 2.200 opiniones, este rincón secreto se ha convertido en una parada imprescindible para los amantes del mar y la tranquilidad.

Con 125 metros de longitud y arena fina y dorada, Mataleñas ofrece al visitante un entorno natural cuidado, con aguas limpias y condiciones óptimas para el baño. Aunque su acceso requiere bajar (y luego subir) más de 150 escalones, el esfuerzo se ve recompensado por la paz y belleza que ofrece este enclave. Está equipada con duchas, papeleras, lavapiés, servicio de socorrismo y zona de fondeo, lo que la convierte en una de las calas más completas pese a su aspecto salvaje.

Entre campos de golf y naturaleza salvaje

Mataleñas no solo es playa: es un parque urbano que alberga uno de los campos de golf más singulares de España, inaugurado en 1988 con el impulso del célebre Severiano Ballesteros. Rodeado de zonas verdes y con vistas de vértigo al mar, el campo de golf de Mataleñas convive armónicamente con senderistas, bañistas y ciclistas.

Los acantilados del Parque de Mataleñas están repletos de vida: gaviotas, cormoranes y otras aves marinas conviven con una vegetación resistente al viento salado. Los miradores y bancos estratégicamente colocados invitan a la contemplación y al descanso, mientras el rugir del mar pone la banda sonora.

Una ruta para todo el año

Aunque la playa tiene su temporada alta en verano, la Ruta de Cabo Mayor y Parque de Mataleñas es perfecta para disfrutarla en cualquier época del año. En otoño, los colores del mar cambian y el aire es más fresco; en invierno, el oleaje convierte el litoral en un espectáculo salvaje; y en primavera y verano, las condiciones son ideales para el baño, el picnic y la fotografía.

Además, empresas especializadas ofrecen rutas guiadas por esta zona con interpretación del paisaje, flora, fauna y patrimonio, perfectas para conocer más a fondo este tesoro urbano. La tarifa habitual ronda los 110 euros por grupo y se pueden reservar durante todo el año.

Una experiencia de mar, historia y senderismo

El sendero costero entre Cabo Mayor y la Playa de Mataleñas es mucho más que una ruta de paseo. Es una experiencia que combina el deporte, la historia marítima, el turismo activo y el respeto por el entorno. En menos de tres horas puedes admirar el arte del faro, sentir la brisa del Cantábrico, bajar a una de las mejores playas del norte y dejarte envolver por uno de los paisajes más fascinantes de Cantabria.

Una escapada ideal para quienes visitan Santander y buscan algo más allá del circuito urbano. Porque a veces, las joyas más valiosas están justo al borde del acantilado.

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