HISTORIA DE SANTANDER

¿Sabías que Santander tuvo el primer túnel ferroviario de Cantabria?

Túnel de Tetuán. / A.S.
Fue la primera gran infraestructura ferroviaria de la región y hoy yace enterrada bajo capas de asfalto y memoria

A mediados del siglo XIX, la ciudad de Santander vivía una transformación profunda. El comercio marítimo, la exportación de minerales del interior y la consolidación del puerto como motor económico requerían de nuevas infraestructuras. Fue en este contexto cuando, en 1865, se construyó e inauguró el túnel de Tetuán, una obra pionera en Cantabria: el primer túnel ferroviario del territorio.

Un contexto de crecimiento: Santander y el hierro asturiano

La conexión entre Santander y Castilla mediante el ferrocarril se había iniciado en 1852 con la fundación de la Compañía del Ferrocarril de Isabel II (posteriormente absorbida por otras compañías). Esta línea debía conectar los recursos minerales del interior —especialmente el carbón y el hierro de las minas de Asturias y Palencia— con el puerto de Santander, para su exportación a Europa.

Pero para lograr una conexión efectiva con el puerto, era necesario superar una barrera natural: el monte de San Martín y la zona que hoy ocupa el barrio de Castilla-Hermida. La solución fue la construcción de un túnel que permitiría la llegada directa de los trenes hasta el puerto.

La obra del túnel: ingeniería y estrategia portuaria

El túnel de Tetuán fue diseñado para unir la zona de Cajo (donde se situaban las primeras estaciones de mercancías) con el espigón del puerto, cruzando por debajo del actual barrio de Tetuán, que en aquel momento estaba poco urbanizado. La obra fue proyectada y financiada por la Compañía del Ferrocarril del Norte, y su excavación se realizó en gran parte de manera manual, aunque se utilizaron también métodos rudimentarios de voladura con pólvora negra.

El túnel tenía una longitud aproximada de unos 300 metros y permitía el paso de locomotoras y vagones de carga. Estaba revestido en parte con mampostería, y en sus extremos se colocaron arcos de sillería para estabilizar las entradas. En su momento, fue considerado una obra de gran audacia técnica, dada la orografía del terreno y la cercanía con el mar.

1865: inauguración y puesta en servicio

El túnel quedó inaugurado oficialmente en el año 1865, en un acto sin grandes celebraciones públicas, pero con presencia de autoridades locales y representantes de la compañía ferroviaria. Su apertura supuso un hito: por primera vez, Santander estaba plenamente conectada por ferrocarril con el interior de la Península y su propio puerto.

Gracias a esta infraestructura, el tráfico de mercancías aumentó exponencialmente, y Santander comenzó a consolidarse como uno de los principales puertos de salida del mineral asturiano. También se impulsaron industrias auxiliares, como los astilleros, almacenes portuarios y estaciones de clasificación de mercancías.

Un túnel olvidado bajo el barrio de Tetuán

Con el paso de las décadas, el trazado ferroviario fue modificado. El túnel perdió su función original, y hacia finales del siglo XIX quedó en desuso como vía de ferrocarril activa. Sin embargo, su estructura no desapareció: fue utilizada en varias ocasiones como almacén portuario, y más tarde parcialmente sellada y abandonada.

Hoy en día, el túnel de Tetuán sigue existiendo parcialmente bajo el barrio que lleva su nombre. Durante obras urbanísticas recientes, han aparecido fragmentos de su estructura original. En 2008, un proyecto municipal de memoria urbana propuso su recuperación como espacio museístico o de interpretación del patrimonio ferroviario, aunque no llegó a materializarse.

Importancia histórica y patrimonial

El túnel de Tetuán no es solo una infraestructura ferroviaria del siglo XIX. Representa una etapa clave de la historia de Santander:

  • Fue el primer túnel ferroviario de Cantabria, y uno de los primeros del norte de España.

  • Supuso el nacimiento del ferrocarril moderno en la región, y el inicio de la industrialización a gran escala.

  • Facilitó que Santander se integrara en los grandes flujos comerciales europeos del hierro y el carbón.

Además, su historia demuestra cómo la ingeniería y la economía pueden transformar un paisaje urbano, y cómo las huellas de ese pasado permanecen —aunque ocultas— bajo los pies de los vecinos actuales.

El túnel de Tetuán, inaugurado en 1865, fue una obra clave para el desarrollo de Santander como ciudad portuaria e industrial. Aunque hoy pocos conocen su existencia, sigue siendo un testimonio silencioso de la revolución del vapor y del papel protagonista que tuvo Santander en la economía española del siglo XIX. Redescubrirlo es una forma de reconectar con las raíces ferroviarias y obreras de la ciudad.