parque de la naturaleza de Cabárceno

El nuevo atractivo de Cabárceno que los visitantes podrán disfrutar a partir de ahora

Vista de las cabinas del teleférico de Cabárceno. / X
El nacimiento de esta cría en el parque cántabro es parte de un programa europeo para salvar al camello bactriano

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno, uno de los espacios de conservación más importantes del norte de España, ha celebrado este mes de abril el nacimiento de una nueva cría hembra de camello bactriano, consolidando así su papel como centro reproductor de referencia de esta especie en peligro de extinción.

El nacimiento, que tuvo lugar el pasado 5 de abril, no solo es una excelente noticia para el parque cántabro, sino también para el panorama conservacionista europeo. La cría, que pesó 50 kilos, ya convive con total normalidad junto a su madre y al resto del grupo reproductor, formado ahora por seis ejemplares: un macho y cinco hembras. Este grupo ha llegado a contar con hasta doce individuos en su punto más alto, fruto de la eficacia del programa de reproducción desarrollado por el parque.

Un logro reproductivo de impacto nacional e internacional

Cabárceno, junto con el Zoo de Madrid, es uno de los pocos centros españoles con un grupo reproductor numeroso de camellos bactrianos. Hasta la fecha, en el parque cántabro han nacido siete ejemplares, algunos de los cuales ya han sido trasladados a otros centros europeos, como Francia o el propio Zoo de Madrid, en un esfuerzo conjunto por garantizar la diversidad genética y evitar la consanguinidad dentro de las poblaciones cautivas de esta especie.

Una cría de camello bactriano, junto a su madre. / A.E.

Este sistema de intercambios entre parques zoológicos forma parte de las estrategias avaladas por programas de conservación europeos, lo que refuerza la importancia de Cabárceno como actor clave en la preservación del camello bactriano, una especie catalogada como en grave peligro de extinción. Se estima que quedan menos de 1.000 ejemplares en estado salvaje, localizados en regiones remotas de Mongolia y China.

Biología de una especie extraordinaria

El camello bactriano es fácilmente reconocible por sus dos jorobas —a diferencia del dromedario, que posee solo una— y por su fisonomía imponente. Los machos adultos pueden superar los dos metros de altura y alcanzar hasta 1.000 kilos de peso. A pesar de su aspecto imponente, son animales de carácter generalmente tranquilo, aunque pueden llegar a ser agresivos en determinadas situaciones.

Estos camellos están perfectamente adaptados a entornos extremos. Son capaces de sobrevivir a temperaturas superiores a los 50 ºC en verano y por debajo de los -30 ºC en invierno, gracias a su pelaje denso y lanudo, que se renueva con las estaciones. Su dieta es mínima y austera, basada en hierba seca y brotes de arbustos, y poseen una asombrosa capacidad de conservación del agua, pudiendo beber hasta 100 litros de una sola vez cuando encuentran un punto de hidratación tras días o incluso semanas sin ingerir líquidos.

Las camellas dan a luz a una única cría tras un largo periodo de gestación que puede extenderse entre 12 y 14 meses. El hecho de que la nueva cría de Cabárceno haya nacido en perfectas condiciones y se haya integrado con normalidad en su grupo es una muestra más del cuidado y profesionalidad con la que el parque lleva a cabo su labor de conservación.

Un modelo de conservación con proyección global

El éxito de este nuevo nacimiento reafirma el compromiso del Parque de la Naturaleza de Cabárceno con la preservación de especies amenazadas. Más allá de su función recreativa, el parque se ha convertido en un referente internacional en la conservación de fauna salvaje, especialmente en lo que respecta a especies que encuentran en cautividad una segunda oportunidad ante la pérdida de hábitat o la presión humana.

El Gobierno de Cantabria ha destacado la importancia del hito, no solo por el valor ecológico del nacimiento, sino también por el atractivo educativo y científico que representa para el parque y para toda la comunidad autónoma. La llegada de esta cría de camello bactriano no es solo una buena noticia para los amantes de los animales, sino una prueba tangible de que los esfuerzos coordinados de conservación pueden dar frutos visibles y esperanzadores.

En tiempos donde la biodiversidad enfrenta amenazas cada vez más graves, Cabárceno demuestra que la vida puede abrirse paso incluso entre las especies más amenazadas. Una victoria para la naturaleza, una promesa para el futuro.