Gastronomía cántabra | Restaurante en auge

Sabores de siempre con alma moderna

La carta de De Morro Fino en Santander mezcla raíces cántabras con guiños de autor y una ejecución impecable.

Los platos del restaurante son muy bien valorados por sus comensales. / D.F.
Los platos del restaurante son muy bien valorados por sus comensales. / D.F.

Croquetas de centollo, arroz caldoso con cachón, taco de bacalao al pil pil o paletilla lechal confitada. En De Morro Fino, cada plato cuenta una historia, y la carta se ha convertido ya en una referencia obligada para los paladares que buscan verdad, técnica y producto.

Una carta breve, pero con alma

De Morro Fino, ubicado en la Avenida de los Castros de Santander, no necesita largas listas para impresionar. Su carta, de apenas veinte especialidades, es un ejercicio de precisión y personalidad. Cocina de mercado, cuidada hasta el último detalle.

Desde la cecina de León con aceite virgen hasta el tartar de tomate de Tagle con queso de La Jarradilla, cada plato rescata el sabor de la tierra con una estética actual y un equilibrio delicioso.

Lo más aplaudido por los comensales

  • Croquetas cremosas de centollo y de boletus con queso Divirín
  • Callos de bacalao con huevo poché trufado
  • Arroz caldoso con cachón (menú de sábado)
  • Taco de bacalao al pil pil o pulpo a la parrilla con pimentón de La Vera
  • Mollejas de lechazo empanadas y paletilla lechal confitada con patatas

Platos equilibrados, con guarniciones inteligentes: cebolla caramelizada, verduritas salteadas, espuma de Idiazábal... Y de fondo, una bechamel sin grumos, una técnica justa y una pasión evidente por lo bien hecho.

Una carta que mira al producto

El cocinero Emilio García firma cada elaboración con respeto y conocimiento. En la carta hay pastel de cabracho y centollo, foie casero, tartar de salmón con aguacate, taco ibérico glaseado con Pedro Ximénez… Todo elaborado con producto de cercanía y temporada.

¿El broche? Postres caseros como la mousse de queso de los Valles Pasiegos, maridados con una selección de 25 vinos nacionales y café Dromedario de calidad.

Este restaurante fue destacado en la sección cultural de Alerta por su singular propuesta basada en la tradición reinventada con oficio.

En una ciudad donde la buena mesa forma parte del paisaje, esta carta en Santander ha sabido encontrar su voz. Y quienes la prueban, saben que no es casual.

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