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Descubre el restaurante que transforma la cocina cántabra en pura creatividad

Uno de los platos más aclamados del restaurante. / Umma Santander
Disfrutar de la alta cocina a un precio asequible es posible si pruebas este restaurante

Con una estrella Michelin y un enfoque único, Umma se ha consolidado como uno de los restaurantes más innovadores de Santander. Fundado en 2013 por el chef Miguel Ángel Miki Rodríguez, este restaurante ha revolucionado la escena gastronómica local con una propuesta que fusiona la tradición cántabra con la vanguardia culinaria. Ubicado en el barrio de Puertochico, Umma es un referente de la alta cocina asequible, donde los comensales pueden disfrutar de platos creativos y sofisticados sin la necesidad de enfrentarse a los precios típicos de un restaurante de lujo.

El nombre Umma evoca una onomatopeya que refleja el placer de degustar algo delicioso. Según el propio chef, es "el ruidito que te sale cuando disfrutas de un plato recién hecho y sabroso". Con este espíritu, Miki Rodríguez decidió transformar el restaurante familiar en un espacio donde la cocina de Cantabria se presenta con un toque moderno y una fuerte conexión con los ingredientes locales.

La carta: Innovación sin olvidar las raíces

La oferta culinaria de Umma es concisa pero variada, con platos que varían según la temporada y que siempre sorprenden por su originalidad. Uno de los favoritos del público son las croquetas de mejillones tigre, cremosas y llenas de sabor a mar. Otro plato que no pasa desapercibido es la ensalada de tomates de la huerta cántabra con fresas, aceite de albahaca y ricotta lebaniega, una combinación que destaca por su frescura y calidad de ingredientes.

El pescado también juega un papel protagonista en la carta de Umma. El bonito del norte, por ejemplo, se presenta de diferentes maneras, ya sea en tacos braseados con pepino y mojo de pimiento asado, o en un tartar con mayonesa especiada y tomates cherry deshidratados. Además, los bocartes en tempura con ají de pimiento verde y emulsión de ajo asado son una reinterpretación de un clásico cántabro que no defrauda.

Entre los platos de carne, destaca el katsu sando de vaca Tudanca, un homenaje a la gastronomía japonesa pero con el toque cántabro inconfundible de la carne autóctona. Y, por supuesto, no pueden faltar los maganos de la bahía de Santander, cocinados a la brasa y presentados con su tinta, una delicia que refleja el respeto del chef por los productos locales.

Creatividad y tradición

Lo que diferencia a Umma es su capacidad para reinterpretar los sabores tradicionales de Cantabria sin perder de vista la modernidad y la técnica culinaria. Miki Rodríguez apuesta por ingredientes sencillos, como la coliflor, y los convierte en auténticas experiencias gastronómicas. Un buen ejemplo de ello es su plato Coliflor ummanyaki, que combina esta humilde verdura con almendra tierna y tomate chili, un plato que juega con los contrastes y las texturas.

Para el postre, Umma ofrece delicias como el helado de queso pasiego con gel de arándanos, o el siempre presente hojaldre caramelizado con cremoso de canela y helado de limón. Estas propuestas, aunque sencillas en su esencia, destacan por su elaboración cuidada y su conexión con los productos de la región.

Una experiencia completa

La experiencia en Umma va más allá de la comida. El ambiente del restaurante es acogedor y está lleno de detalles que reflejan el carácter creativo de sus dueños. Arlette Herreros, pareja de Miki y responsable de la sala y la selección de vinos, ha creado una bodega que destaca por su variedad de vinos naturales y biodinámicos, muchos de ellos producidos en exclusiva para el restaurante.

Además, el local funciona también como una pequeña galería de arte, con obras de artistas cántabros como Quique Ortiz o Eva Gárate decorando las paredes. La música en vivo es otro de los elementos que completan la experiencia en Umma, creando un ambiente único donde la comida, el arte y la música se unen para ofrecer una velada inolvidable.

Umma es, sin duda, un restaurante que ha sabido conquistar a locales y turistas por igual. Su combinación de alta cocina accesible, respeto por la tradición cántabra y un enfoque moderno hacen de este lugar una parada obligada para quienes buscan una experiencia gastronómica diferente en Santander.