Ni ayuno ni bebidas isotónicas: los errores más comunes ante la gastroenteritis
La gastroenteritis vírica es una de las enfermedades más frecuentes durante los meses de invierno, al igual que el resfriado o la gripe. Se trata de una patología especialmente común en niños menores de cinco años y en personas de edad avanzada, colectivos que presentan un mayor riesgo de complicaciones.
Frente a algunas creencias extendidas, los expertos advierten de que no es recomendable ayunar, seguir una dieta astringente estricta ni consumir refrescos o bebidas isotónicas, ya que pueden empeorar el cuadro clínico.
Qué es la gastroenteritis vírica y cuáles son sus síntomas
Julio Maset, médico de Cinfa, explica que la gastroenteritis es “una inflamación del estómago causada por determinados virus, que altera la capacidad del intestino para regular la absorción y la secreción de agua y sales”.
Esta alteración provoca síntomas como diarrea, vómitos, fiebre leve y dolor abdominal, que suelen aparecer de forma brusca y limitar notablemente la tolerancia a alimentos y líquidos.
El mayor riesgo: la deshidratación
El principal peligro asociado a la gastroenteritis vírica es la deshidratación, especialmente cuando la imposibilidad de ingerir líquidos se prolonga durante varios días.
“Puede llegar a ser grave en niños pequeños y personas mayores”, alerta Maset. Entre los signos de alarma destacan la boca seca, el llanto sin lágrimas, los ojos hundidos y la disminución de la cantidad de orina.
Cómo se contagia la gastroenteritis y el papel del norovirus
Una persona infectada puede contagiar el virus antes de que aparezcan los síntomas y hasta varios días después de la recuperación, ya que el patógeno está presente en heces y vómitos.
En el caso del norovirus, uno de los principales causantes de esta enfermedad, el contagio se produce al ingerir alimentos o agua contaminados, compartir cubiertos o comida con una persona enferma o tocar superficies contaminadas y llevarse las manos a la boca.
La higiene, clave para frenar la transmisión
Para reducir el riesgo de contagio, los especialistas insisten en extremar las medidas de higiene, especialmente el lavado frecuente de manos con agua y jabón.
Además, tras un episodio de diarrea o vómitos, es fundamental desinfectar correctamente las superficies, utensilios de cocina y objetos que hayan podido contaminarse.
Hidratación adecuada: qué beber y qué evitar
Los síntomas suelen durar entre uno y tres días y la enfermedad suele resolverse por sí sola con una hidratación adecuada. Durante este periodo, el organismo apenas tolera alimentos sólidos.
“El objetivo del tratamiento es prevenir la deshidratación, reponiendo sales y minerales mediante líquidos formulados específicamente para ello”, señala Maset. La mejor opción son los sueros de rehidratación oral con glucosa y sodio, disponibles en farmacias.
En cambio, no se recomiendan refrescos ni bebidas isotónicas para deportistas, ya que su composición está pensada para reponer pérdidas por sudor y puede agravar la diarrea.
Cómo tomar los líquidos y qué hacer con los niños
Para evitar nuevos vómitos, los líquidos deben ingerirse a sorbos pequeños, cada 15 o 30 minutos. En el caso de niños pequeños, no se debe forzar la ingesta y es preferible ofrecer pequeñas cantidades cuando tengan sed, incluso con una cucharilla.
En lactantes, no debe interrumpirse la lactancia materna, y siempre se recomienda consultar con el pediatra.
Alimentación durante la gastroenteritis: sin ayuno ni dietas estrictas
Contrariamente a lo que se piensa, no es necesario ayunar ni seguir una dieta astringente estricta. Lo más aconsejable es introducir alimentos suaves de la dieta habitual, evitando aquellos con alto contenido en grasas o azúcares.
Medicación: qué funciona y qué no
En algunos casos, el médico puede recomendar analgésicos o antitérmicos para aliviar el dolor o la fiebre, así como antieméticos para reducir las náuseas.
Sin embargo, los antidiarreicos no son útiles y pueden prolongar la infección. Tampoco deben tomarse antibióticos, ya que no son efectivos frente a infecciones víricas y pueden empeorar la diarrea.
Diez claves para combatir la gastroenteritis vírica
Los especialistas resumen en diez puntos las principales recomendaciones: hidratación frecuente y en pequeñas cantidades, inicio precoz de la alimentación habitual, higiene de manos, correcta manipulación de alimentos, limpieza exhaustiva de la cocina, evitar antibióticos y antidiarreicos, valorar el uso de probióticos, vigilar los signos de deshidratación y consultar al médico si los síntomas persisten más de lo habitual.