¿Sabías que aquí nació uno de los grandes novelistas olvidados de España?
Con sus casonas de piedra tallada, escudos heráldicos y un entorno natural de ensueño, Barcenillas parece congelado en el tiempo… y es imposible no enamorarse
Con su caserío compacto, sus casonas solariegas de piedra tallada y una atmósfera detenida en el tiempo, Barcenillas representa la esencia rural barroca de Cantabria, un testimonio vivo de la historia y de la identidad popular de los valles altos del Saja-Nansa. Galardonado en 2021 con el segundo premio del certamen "Pueblo de Cantabria", este núcleo ha sabido preservar con ejemplaridad su legado arquitectónico, social y cultural.
Barcenillas, entre la historia y el paisaje
El nombre de Barcenillas proviene del término "bárcena", aludiendo a terrenos fértiles próximos a cauces fluviales. Situado en la falda de una ladera, junto a la ribera del Saja y limítrofe con Cabuérniga, el pueblo nació como hito de paso en la Ruta de los Foramontanos, vía que en el siglo XVI fue conocida como el Camino Real hacia Castilla. De aquel pasado viajero perviven el Santuco, una pequeña ermita, y la Venta de Barcenillas, posada cuya fachada conserva un arco gótico apuntado del siglo XV.
El verdadero esplendor de Barcenillas llegó con los siglos XVII y XVIII, época en la que el regreso de los indianos trajo riqueza y nuevas formas constructivas al valle. Las casonas barrocas con escudos heráldicos, solanas, portadas talladas y estructuras de piedra de sillería son el reflejo de aquella bonanza arquitectónica alimentada por los capitales de ultramar.
El itinerario del esplendor: casonas, calles y símbolos
Barcenillas constituye un verdadero museo al aire libre de arquitectura civil montañesa. Entre sus calles empedradas, huertos y corraladas, el visitante puede descubrir hasta una decena de edificaciones notables.
Casona del Barrio El Pontón
Ejemplo paradigmático de la casona barroca del siglo XVIII, destaca por su monumental solana de más de veinte metros con cinco arcos en el soportal, algo excepcional en Cantabria. Su escudo nobiliario y los relieves en piedra certifican la pertenencia a linajes antiguos, posiblemente al linaje de Vivero.
Casona del Cantero
Esta elegante residencia ilustró un sello de Correos en 2015, símbolo de la arquitectura montañesa. Erigida en 1733 —como indica la inscripción en su soportal—, posee todos los elementos típicos: fachada de sillería, balconada tallada, buhardilla, cortavientos y soportal empedrado.
Calle del Medio
Aquí se erige una casona sobria con solana, caracterizada por un solo arco de medio punto en la planta baja y por albergar la sede de la Fundación Barcenillas, fundada por Francisco Pérez González (Pancho), editor y filántropo que reunió una de las mejores bibliotecas privadas sobre Iberoamérica en España.
Casona de la Capellanía
Este edificio sobrio y austero, con símbolos religiosos grabados en piedra, responde al modelo de capellanía barroca. La inscripción “SAN JUSTO Y SAN PASTOR AÑO DE 1715” se conserva en su soportal, así como una hornacina para imágenes sacras.
Casa de Pancho y Casa llana renacentista
En la Plaza del Cantón, se levantan dos joyas. La primera, con torre trasera y una solana de tallas finísimas; la segunda, una Casa Llana del siglo XVI, antecedente de las casonas barrocas, con un imponente arco de medio punto de grandes dovelas.
Casa de Calderón
Sobresale por su ornamentación barroca extrema, tanto en piedra como en madera. Destaca su escudo de alabastro, posiblemente traído de fuera de la región, y su balaustrada forjada en balcón de púlpito.
Calle del Peso
Ejemplo del caserío campesino del siglo XIX, donde las viviendas se alinean con sus solanas, sin adornos, pero conservando su estructura funcional. En algunas se aprecia aún la división entre vivienda y cuadra.
Casona del Barrio de La Fuente
Lugar de nacimiento del novelista Ricardo Fernández de la Reguera, figura de la Generación del 36. Conserva dos arcos de medio punto, solana reformada y restos decorativos en piedra y madera.
Memoria cotidiana: lavadero, iglesia y usos comunales
El recorrido histórico se completa con el Lavadero de Fuente Vieja, una construcción de 1924 que combina fuente, pilón y lavadero. Este espacio encarna los antiguos usos comunales, tan característicos de la cultura rural cántabra.
La Iglesia de San Sebastián, situada en lo alto del pueblo, domina visual y espiritualmente el conjunto. Construida en el siglo XVIII y reformada por los vecinos, mantiene elementos barrocos en su portada y constituye un excelente mirador del paisaje de la zona.
Naturaleza viva: la Ruta de las Cascadas de Úrsula
Como complemento natural al paseo patrimonial, se recomienda realizar la Ruta de las Cascadas de Lamiña, también conocidas como Cascadas de Úrsula. Se trata de un itinerario circular o lineal que conecta Barcenillas con el pueblo de Lamiña, atravesando robledales, arroyos y saltos de agua.
Barcenillas no solo es uno de los pueblos más hermosos y mejor conservados de Cantabria, sino también un modelo de gestión del patrimonio cultural, arquitectónico y paisajístico. Pasear por sus barrios, contemplar sus portadas o leer los escudos tallados en piedra es, en definitiva, asomarse al alma barroca de una región que sigue respirando por sus pueblos.