turismo por cantabria

Uno de los mejores bosques conservados del norte está en Cantabria y casi nadie lo conoce

Te contamos qué hace especial a este bosque del interior de Cantabria y por qué deberías ir
Este bosque de Cantabria lo tiene todo para pasar un día diferente sin agobios ni multitudes. / a.e
Este bosque de Cantabria lo tiene todo para pasar un día diferente sin agobios ni multitudes. / a.e

Entre robles centenarios, riachuelos y senderos envueltos en musgo, el Monte Ucieda se alza como uno de los bosques más fascinantes y mejor conservados de la cornisa cantábrica. Un lugar donde la biodiversidad convive con las leyendas y la memoria de generaciones que encontraron en este enclave un recurso vital para la vida rural.

Ubicado en el corazón verde de Cantabria, este robledal milenario forma parte del Parque Natural Saja-Besaya, el más extenso de la comunidad autónoma. Se extiende por varios municipios, pero su acceso principal se encuentra en el pueblo de Ucieda, desde donde parte una red de rutas que invitan a perderse en un paisaje casi mágico.

Un bosque con alma

El Monte Ucieda no solo ofrece un entorno natural de gran valor paisajístico, sino que también es una reserva viva de la historia y cultura de Cantabria. Durante siglos, los habitantes de los pueblos cercanos utilizaron este bosque como fuente de madera, pasto y otros recursos esenciales. Hoy, lejos de ese uso intensivo, se ha convertido en un santuario de biodiversidad, donde la fauna y flora autóctona recuperan su espacio en armonía con el visitante respetuoso.

Punto de partida: Casa del Monte

La entrada al bosque se realiza desde el área recreativa de Casa del Monte, un espacio equipado con mesas, barbacoas, aparcamiento y hasta un bar. Desde allí parten varias rutas de senderismo señalizadas que permiten adentrarse en el corazón del robledal, cruzar puentes de madera, caminar junto a arroyos y observar imponentes árboles monumentales.

El bosque está situado en la zona media del valle del río Saja, separado de la costa por la Sierra del Escudo de Cabuérniga, una barrera natural que refuerza su aislamiento y encanto. En el entorno también pueden visitarse pueblos con arquitectura tradicional montañesa, como Carmona, declarado Conjunto Histórico-Artístico, o enclaves únicos como el bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal.

Naturaleza, historia y leyendas

Los caminos del Monte Ucieda están cargados de historias: relatos de pastores, antiguos oficios del monte y leyendas sobre hadas, brujas y seres del bosque que se transmiten de generación en generación. Recorrer sus senderos no solo es una actividad deportiva o turística, sino también una experiencia emocional y cultural.

Este espacio natural se ha convertido en uno de los rincones imprescindibles para descubrir el alma rural de Cantabria, lejos del bullicio, y cada vez más valorado por quienes buscan una escapada auténtica, consciente y conectada con la tierra.

Comentarios