El santuario natural más valioso de España está en Cantabria
A tan solo 35 minutos de Santander, este enclave combina biodiversidad, patrimonio cultural y turismo sostenible
Entre montañas, marismas y rías atlánticas, Cantabria conserva uno de los ecosistemas más valiosos de la península ibérica, un espacio donde la biodiversidad encuentra refugio y donde el turismo de naturaleza cobra un sentido pleno. El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel no solo es el humedal más importante del norte de España, sino también una joya medioambiental clave para la migración de aves entre Europa y África.
Un enclave estratégico en el corazón de la costa cántabra
Ubicado entre los municipios de Santoña, Laredo, Noja, Argoños, Colindres, Arnuero, Limpias, Escalante, Voto, Bárcena de Cicero y Ampuero, este parque natural se extiende por más de 6.500 hectáreas. Fue declarado Parque Natural en 1992 y reconocido como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) en 1994.
El espacio incluye tres grandes áreas: el estuario del río Asón, las marismas de Victoria y las marismas de Joyel. A ello se suman playas como la de Berria, dunas móviles, encinares costeros, molinos de marea históricos y una notable riqueza marina y terrestre.
Más de 120 especies de aves y miles de visitantes alados
Este parque es un lugar de paso, descanso e invernada para más de 15.000 aves acuáticas cada año. Algunas especies como la espátula común, el cormorán grande, el zarapito real, la garza imperial o el águila pescadora encuentran aquí un punto crucial dentro de sus rutas migratorias. En total, se han identificado más de 130 especies distintas, lo que convierte a este enclave en un destino prioritario para los amantes de la ornitología.
La mitad de la población holandesa de espátulas, por ejemplo, pasa por Santoña en su migración. El valor de este fenómeno ha convertido a la localidad en una referencia europea para la observación de aves, especialmente en los meses de otoño e invierno.
Patrimonio natural y cultura rural en equilibrio
El parque no solo destaca por su fauna. Su valor paisajístico y cultural lo convierten en un modelo de interacción entre naturaleza y sociedad. Antiguos molinos de mareas, hoy restaurados, recuerdan el uso tradicional de la energía maremotriz. La playa de Berria, de arena fina y abierta al mar Cantábrico, representa uno de los tramos costeros más espectaculares de la región.
Entre las especies terrestres destacan el turón, la comadreja y una importante variedad de peces estuarinos como el salmonete, la dorada o el salmón atlántico. Todo ello convive en un entorno protegido donde la intervención humana se ha adaptado al ritmo natural de las mareas y las estaciones.
Senderismo, rutas y educación ambiental
El Centro de Interpretación del Parque, ubicado en el Edificio Mirador de Santoña, es el punto de partida para múltiples rutas peatonales. Una de las más accesibles y didácticas es la que discurre sobre los diques de la Marisma de Solija, a lo largo de dos kilómetros bordeando la carretera C-629. El recorrido incluye seis puntos informativos con paneles explicativos y vistas excepcionales de la marisma, las aves y la silueta de los montes de Santoña.
Es una ruta ideal para familias, centros escolares y viajeros que buscan turismo de bajo impacto. La entrada al centro y las rutas guiadas son gratuitas y gestionadas por personal especializado en divulgación ambiental.
Accesos desde Santander y Bilbao
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Desde Santander: 35 minutos por A-8 y S-10.
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Desde Bilbao: alrededor de 55 minutos también por A-8.
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En autobús: líneas directas a Santoña desde Santander y otras localidades costeras.
Turismo sostenible y desarrollo rural
Este parque no solo representa un modelo de conservación ecológica, sino también una vía para el desarrollo rural sostenible. A lo largo de la costa oriental de Cantabria, pequeños alojamientos rurales, restaurantes con producto de kilómetro cero y empresas de turismo activo han florecido gracias al respeto por el entorno.
Cada vez son más los visitantes que, en lugar de buscar playas masificadas, apuestan por una experiencia profunda y responsable en contacto con el medio natural. El Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel se consolida así como uno de los grandes destinos de turismo de naturaleza en España.

