Planes con sabor

La ruta gastronómica de Cantabria que arrasa cada verano

Entre montañas y valles, Cantabria esconde algunos de los restaurantes más apetecibles para disfrutar de la gastronomía local al aire libre
Uno de los postres que ofrece el restaurante La Yerbita. / A.E
Uno de los postres que ofrece el restaurante La Yerbita. / A.E

Comer bien y hacerlo al aire libre, rodeado de naturaleza y con temperaturas más suaves, es uno de los grandes placeres del verano en Cantabria. Entre valles, ríos y pueblos de altura, la región esconde una excelente red de restaurantes de montaña donde la gastronomía local se une al paisaje para ofrecer experiencias completas.

Desde cocinas tradicionales con guiños contemporáneos hasta propuestas asentadas en el producto de temporada, estos son algunos de los lugares ideales para una escapada gastronómica estival.

La Yerbita, cocina cántabra con mirada actual en Sobarzo

A pocos minutos del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, en el pueblo de Sobarzo, se encuentra La Yerbita, un restaurante que combina la cocina tradicional de Cantabria con elaboraciones más actuales.

Su carta apuesta por tapas reinterpretadas y platos para compartir, como el pastel de centollo gratinado, la ensaladilla hecha al momento, las rabas de chipirón o los canelones caseros. Los postres, entre los que destacan la tarta de queso o el flan de avellana con chantilly pasiego, completan una propuesta pensada para disfrutar sin prisas.

Del Oso, sabor tradicional a los pies de los Picos de Europa

En Cosgaya, junto al río Deva y en pleno Valle de Liébana, el restaurante Del Oso es una referencia para quienes buscan cocina de raíz en un entorno de montaña.

Su comedor rústico y su ubicación privilegiada, a los pies de los Picos de Europa, acompañan una carta centrada en platos clásicos de la gastronomía cántabra. El cocido lebaniego, el cocido montañés y los quesos del valle son imprescindibles para entender la cocina de esta zona.

Pan de Cuco, producto y territorio en Suesa

En el barrio Calabazas de Suesa, Pan de Cuco ocupa una casona tradicional convertida en restaurante. El local defiende una cocina basada en el producto de temporada y la identidad cántabra, con diferentes espacios adaptados a cada tipo de plan.

Desde su terraza para picar algo hasta el comedor, la propuesta incluye platos ya reconocibles como la ensaladilla rusa, el steak tartar o pescados de la zona, siempre con una ejecución cuidada y honesta.

La Cartería, alta cocina de mercado en un pueblo medieval

En el corazón del casco histórico de Cartes, uno de los pueblos medievales mejor conservados de Cantabria, se encuentra La Cartería, ubicada en una antigua oficina de correos del siglo XVII.

El proyecto gastronómico de Enrique Pérez y Noelia Sánchez ofrece tres opciones —carta, menú de mercado y menú degustación— basadas en la cocina de temporada y en recetas que reinterpretan los sabores tradicionales. Una experiencia pensada para disfrutar de una comida pausada en un entorno con encanto.

Bar Solana, la versión más informal de un chef con estrellas

En Ampuero, cerca del Santuario de la Bien Aparecida, el Bar Solana representa la vertiente más desenfadada del chef Ignacio Solana, con dos estrellas Michelin en otros proyectos.

Esta taberna ofrece una carta de productos cántabros donde brillan platos como las croquetas premiadas en Madrid Fusión, las anchoas de Cantabria, la tortilla de patata o las rabas de magano. Todo ello se completa con guisos, pescados y carnes de temporada, además de una pequeña tienda con productos locales.

Comer a la fresca, una experiencia completa

Los restaurantes de montaña en Cantabria no solo destacan por su cocina, sino por la posibilidad de disfrutar del verano lejos del calor, en entornos naturales y pueblos con historia. Una combinación perfecta para quienes buscan buena mesa, paisaje y tranquilidad durante los meses estivales.

Una ruta gastronómica que confirma que en Cantabria comer bien y disfrutar del verano van de la mano.

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